Pleasure

Reading, watching, learning, drafting,
struggling with words, sounds, feelings, concepts,
then letting it all rest
– helpless as a bee trapped in between panes -,
going through it again, discarding, starting anew,
sitting ridiculously in silence,
blank-staring, empty-handed
– sometimes for hours –
until suddenly, out of the deepest not-knowing,
the right sentence arises:
short, accurate, humble, perfect.
Pleasure wraps you like the swirling of an open-air dance,
and as long as it turns inside you
– that brief summer wonder –
a life of free-flowing writing seems possible.
Each time is crazily enough forever.


Placer

Leer, visionar, documentarse, redactar borradores,
pelearse con las palabras, los sonidos, las sensaciones, los conceptos,
dejarlo reposar – impotente como una abeja
atrapada en el cristal doble de la ventana -,
volver a ello, descartar, empezar de nuevo,
sentarse ridículamente en silencio
con la mirada perdida y las manos vacías
– a veces durante horas –
hasta que de pronto, desde el más profundo no-saber,
surge la frase justa:
breve, precisa, humilde, perfecta.
El placer te envuelve entonces como el revuelo de una verbena
y mientras gira dentro de ti
– ese efímero y prodigioso verano –
toda una vida de escritura fluida parece posible.
Cada vez basta inconcebiblemente para siempre.

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Silence

Not a post, not a word published in more than three weeks. It was never this long before. And yet, I haven’t moved an inch away from this centre.

Alert as a guardian dog, careful not to lose her flock under the snowfall or to the teeth of unwelcome hungry wolfs.

Swift as a white owl, ready to capture whatever morsel will help her survive the harsh season.

Patient as a female bear, nourishing her cubs in a hidden mountain den, saving her strength to secure their warmth.

This is a wintry silence. With an animal quality to it, and a metabolism and a rythm of its own.

I break it today to thank my instinct for knowing the infinite languages of time.

P.S.: One of the treasures concealed in the icy forest: my dear Almudena has just opened her first solo painting exhibition, a wonderful proof of how art can illuminate history, heal the collective memory and be a means for transformation (for those in Madrid: Almudena Tapia, “Rosh Hashaná: Holodomor”).


Silencio

Ninguna entrada, ni una sola palabra publicada en más de veinte días. Nunca antes me había demorado tanto. Y sin embargo, no me he apartado ni un milímetro de este centro.

Alerta como un perro pastor atento a no perder su rebaño bajo la nevada o entre los dientes de inoportunos lobos hambrientos.

Rápida como una lechuza pronta a capturar cualquier bocado que le ayude a sobrevivir a la rigurosa estación.

Paciente como una osa que alimenta a sus crías en su guarida secreta y ahorra fuerzas para mantenerlas calientes.

Éste es un silencio invernal. Con una calidad animal, y un metabolismo y una cadencia propios.

Lo rompo hoy para dar gracias por mi instinto, que conoce cada uno de los innumerables lenguajes del tiempo.

P.D.: Un tesoro en el bosque helado: mi querida Almudena inaugura su primera exposición individual, una prueba maravillosa de cómo el arte puede iluminar la historia, sanar la memoria colectiva y ser un medio para la transformación (para quien esté en Madrid: Almudena Tapia, “Rosh Hashaná: Holodomor”).