There are people – luckily not many – who say: “Thank you, but no”. They have different and substantial reasons for preferring not to be interviewed.

There are other people who are willing to do it but are forced to cancel the encounter due to unforeseen motives.

Once a person agreed to the interview and then asked not to be recorded because she didn’t feel comfortable with the idea.

And still the miracle happens every time.

Other conversations are possible, other forms of sharing develop from the initial refusal. And suddenly we are enjoying the quietness of a beautiful garden together and it’s me who ends up answering the interminable questions of their shiny-eyed children.

Or what was meant to be a thirty-minutes interview becomes a three hours monologue, filled with extraordinary stories and inspiring reflections that remind me of the basic truths about the adventure of living.

However short the contact, however disparate from what we expected, it always generates a change. Because what has occurred, has occurred, and it might very well not have been so. And because what has occurred is indeed nothing but the prodigy of unconditional love in action.


Hay personas – por suerte, muy pocas – que dicen: “Gracias, pero no”. Tienen distintas y sustanciales razones para preferir no ser entrevistadas.

Hay otras personas que están deseando hacerlo pero se ven obligadas a cancelar el encuentro por motivos imprevistos.

En una ocasión, una persona accedió a ser entrevistada y después pidió no ser grabada porque no se sentía cómoda con la idea.

Y aun así el milagro se produce cada vez.

Otras conversaciones son posibles, otras formas de compartir surgen a partir de la negativa inicial. Y de pronto estamos disfrutando juntos de la tranquilidad de un hermoso jardín y soy yo la que acabo respondiendo a las interminables preguntas de sus hijos de ojos clarísimos.

O lo que debería haber sido una entrevista de treinta minutos se convierte en un monólogo de tres horas repleto de historias extraordinarias y reflexiones inspiradoras que me recuerdan las verdades básicas acerca de la aventura de vivir.

Por muy breve que sea el contacto, por muy diferente que sea de lo esperado, siempre genera un cambio. Porque lo que ha ocurrido, ha ocurrido, y podría muy bien no haber sido así. Y porque lo que de hecho ha ocurrido no es ni más ni menos que el prodigio del amor incondicional en acción.


At this very time tomorrow I should be flying on an airplane across the Mediterranean, heading back to Spain – only that I won’t.

I have decided to stay in Israel a little longer, just as much as my visa allows me. But it is not only because I have that extra time. Staying in Israel under the present circumstances is an ethical choice for me.

I firmly believe that, because there is hatred, violence, and fear, love needs to be – more than ever – present, reminded, effected. Because there is great pain, and a greater pain will certainly grow from it, love needs to be woven and sewed at the same time, but much more intensively.

Every word, every look, every act of love counts. Love for everything and everyone, for the living and the dying, for the killing and the surviving, the close and the distant. All-inclusive love to feel, accompany, remember what really matters, believe, connect and reconnect, share, feel even deeper, heal, make a real change where it is truly possible: in the heart.

Here and now, this is my-our-Love like we do‘s commitment.


Mañana a estas horas debería estar en un avión cruzando el Mediterráneo camino de España – sólo que no estaré.

He decidido quedarme en Israel un poco más, justo el tiempo que me permite el visado. Pero no es sólo porque cuento con ese margen extra. Quedarme en Israel en las actuales circunstancias es para mí una elección ética.

Creo firmemente que, porque hay odio, violencia y miedo, necesitamos más que nunca que el amor esté presente, que sea recordado, que lo llevemos a cabo. Porque hay un gran dolor, y un dolor aún mayor sin duda surgirá de él, necesitamos tejer y bordar amor al mismo tiempo, aunque mucho más intensamente.

Cada palabra, mirada y acto de amor cuentan. Amor por todo y por todos, por los que viven y los que mueren, por los que matan y los que sobreviven, los cercanos y los distantes. Un amor que incluye a todos para sentir, acompañar, recordar lo que de verdad importa, creer, conectar y reconectar, compartir, sentir aún más profundamente, sanar, efectuar un cambio real donde verdaderamente es posible: en el corazón.

Aquí y ahora, éste es el compromiso de Love like we do, el mío, el nuestro.


This is where Galia sat during our interview on Friday afternoon.

And it was truly ours, hers and mine, because Yael and Naomi couldn’t come with me. I didn’t want to miss the (probably only) opportunity of meeting this beautiful young woman and I dared to do it on my own. Of course, the experience was very different, but it was also worth it from the minute Galia met me at the door of the building she lives in with her family.

I learned many things from her. How dignity is expressed in the smallest details: the way one sits and looks at the other and speaks with forthright directness about what can’t be denied. How many-layered the human soul is and how important it is to take care of each depth. What a treasure having a strong will is and what a difference it can make – for our good and everyone else’s.

Galia spoke quietly and honestly, and then she sang with the same elegance and heart. When I left her house it was dark already, but I could feel her bright light inside of me.


Aquí estuvo sentada Galia durante nuestra entrevista del viernes por la tarde.

Y fue realmente nuestra, suya y mía, porque Yael y Naomi no pudieron acompañarme. Yo no quería perder la (probablemente única) oportunidad de conocer a esta hermosa mujer y me atreví a acudir yo sola. Por supuesto, la experiencia fue muy diferente, pero mereció la pena desde el instante en que me encontré con Galia a la puerta del edificio donde vive con su familia.

Aprendí muchas cosas escuchándola. Cómo la dignidad se expresa en los detalles más pequeños: la forma en la que uno se sienta y mira al otro y habla con total franqueza de lo que no puede ser negado. Qué profunda es el alma humana y qué importante es cuidar de cada una de sus capas. Qué gran tesoro es poseer una voluntad firme y cómo ésta puede marcar la diferencia – para nuestro bien y el del resto del mundo.

Galia habló con serenidad y franqueza, y después cantó con la misma elegancia y el mismo corazón. Cuando dejé su casa ya había anochecido, pero su luz seguía brillando dentro de mí.


This is where Shalom sat yesterday morning during our interview.

The picture on the left is of his beautiful daughter, Michal. Shalom’s words were full of love for her, but not only for her: for all his children, for his wife, for his friends, for everyone.

He knows, he has learnt the greatest lesson the hardest way: we are in this life to love.

He said it with his warm and keen eyes and his expressive hands, and shared with us a million different anecdotes to explain it, with the serenity and determination that only experience provides.

His is a story of devotion through surrender: to the heart and to what is bigger than us. Humbly, courageously, unconditionally.


Aquí es donde estuvo sentado Shalom durante nuestra entrevista de ayer.

La fotografía que aparece a la izquierda es de su preciosa hija, Michal. Las palabras de Shalom estaban llenas de amor por ella, pero no sólo por ella: por todos sus hijos, por su esposa, por sus amigos, por todo el mundo.

Él sabe, él ha aprendido la lección más grande por el camino más duro: estamos en esta vida para amar.

Lo dijo con sus ojos, tan cálidos como directos, y con sus expresivas manos, y compartió con nosotras un millón de anécdotas distintas para explicarlo, con la serenidad y la determinación que sólo proporciona la experiencia.

La suya es una historia de devoción a través de la entrega: al corazón y a lo que es más grande que nosotros. Humilde y valientemente, sin condiciones.


This is the place where Yarden sat yesterday during our interview.

When we had already finished, he asked: What number am I? Number six, I answered, you are the second man, the sixth interviewee, actually the first in this new round.

Being with him, listening to him, sharing a couple of hours of a cloudy Shabbat morning at his beautiful home, so full with candour and tenderness – so much blessed, Naomi said -, was for me a lesson on commitment.

Commitment to oneself, to being true, honest, open, curious, determined, brave. Commitment to reality, accepting and taking it as it is, giving up the drama, valuing its infinite and precious details. Commitment to love, to the essential simplicity of its multiple truth.

I looked at Yarden and I saw a man committed to life – as far from being a number as any human being.


Éste es el lugar donde se sentó Yarden ayer durante nuestra entrevista.

Cuando ya habíamos acabado, me preguntó: ¿Qué número hago? El seis, le dije, eres el segundo hombre, el sexto entrevistado, de hecho el primero de esta nueva ronda.

Estar con él, escucharle, compartir un par de horas de una nublada mañana de sábado en su acogedora casa, tan llena de franqueza y de ternura – tan bendecida, dijo Naomi -, fue para mí una lección sobre compromiso.

Compromiso con uno mismo, con ser auténtico, honesto, abierto, curioso, decidido, valiente. Compromiso con la realidad, aceptándola y tomándola tal cual es, renunciando al drama, valorando sus infinitos y preciosos detalles. Compromiso con el amor, con la simplicidad esencial de su verdad múltiple.

Miré a Yarden y vi a un hombre comprometido con la vida – tan lejos de ser un número como cualquier ser humano.


Not far to the east of where I live there is a several metres high concrete wall that isolates and estranges two entire populations from one another.

Also close, in the opposite direction, there is an old decaying prison surrounded by waves of barbed wire – another bigger, more modern facility can be seen on the right less than fifteen kilometres down the road.

In the neighbouring town, aged men and young pregnant mothers with toddlers holding at their skirts seat in otherwise empty yards around cheaply-constructed, neglected, only apparently derelict buildings.

At almost every bus stop, extremely young and blooming men and women dressed in uniforms and carrying heavy weapons wait, alone or in groups, to board the next bus and be taken to their destination and duties.

In the evening, along other bus routes, large groups of men return home to their remote villages after a long day’s work and still have the strength to joke around loudly in their own language.

Peace, for me, is embracing everything and everyone: the seen and the unseen, those on this side of the wall, the fence, the street, the order, the right and those on the other. Looking at them with acknowledgement, often bringing them to mind so as not to forget them, giving them a place in my heart, blessing their presence, being thankful for their existence, respecting their destinies whatever they may be.

As in the song by Estrella Morente: “in between the two forces…”. To create a broader and higher space where any parting is meaningless.

In these days of unravelled violence, more than ever.


No lejos de donde vivo, en dirección este, hay un muro de hormigón de varios metros de altura que aísla y aliena a dos poblaciones enteras.

También cerca, en dirección opuesta, hay una vieja cárcel ruinosa rodeada de olas de alambre de espino – otra, de mayor tamaño, más moderna, puede verse a la derecha a menos de quince kilómetros por esa misma carretera.

En la ciudad vecina, hombres envejecidos y jóvenes madres embarazadas con niños pequeños agarrados a sus faldas se sientan en patios solitarios en medio de edificios de construcción barata, decrépitos, sólo aparentemente abandonados.

Casi en cada parada de autobús, hombres y mujeres extremadamente jóvenes y rebosantes de salud, vestidos de uniforme y cargados con pesadas armas, esperan solos o en grupo a ser trasladados de vuelta a sus bases y a sus obligaciones.

A última hora de la tarde, en autobuses que siguen otras rutas, nutridos grupos de hombres regresan a sus hogares en pueblos distantes después de una larga jornada de trabajo y aún tienen fuerzas para bromear ruidosamente en su propio idioma.

La paz, para mí, es abrazarlo todo y a todos: lo que se ve y lo que no se ve, a aquéllos que están a este lado del muro, de la alambrada, de la calle, de la orden, del derecho y a aquéllos que están al otro lado. Mirarlos con reconocimiento, tenerlos en mente a menudo para no olvidarlos, darles un lugar en mi corazón, bendecir su presencia, dar gracias por su existencia, respetar sus destinos sean cuales sean.

Como en la canción de Estrella Morente: “en medio de las dos fuerzas…”. Para crear un espacio mayor, más elevado, donde cualquier separación y división carecen de sentido.

En estos días de violencia desatada, más que nunca.


A friend told me, not long ago, that salvation for humanity will only come through suffering, that only facing extreme distress and pain we will be able to react in order to outlive ourselves.

These words hurt me like a blow on the chest, like a knife in the belly.

In my understanding, suffering is an eternal source of suffering. Choosing it as a means for salvation is the most anti-human decision, a way of perpetuating all kind of hopelessness, violence and slavery.

Crimes are committed, massacres happen, exodus are unleashed, wars break out every time we think scornfully of ourselves, we mistreat or take those who are close to us for granted, we act mercilessly against those we are not attached to, we fail to respect those we have never met.

Suffering always begins with a forsaken heart, a heart that has been misplaced, lost contact with, despaired of, betrayed. Heart-less or closed-hearted, we are responsible for all tyrannies and catastrophes.

It is therefore up to our hearts. To our capacity to live up to our true feelings and needs. To our courage to choose love as a means for life – not just survival. And to practice it daily, stubbornly, through every single one of our words and gestures.

In the name of everyone, also of those – especially of those – who choose suffering for themselves, for all of us. They need it the most.


Un amigo me dijo hace poco que la humanidad podrá salvarse únicamente a través del sufrimiento, que sólo enfrentados al peligro y el dolor extremos seremos capaces de reaccionar para tratar de sobrevivir.

Estas palabras me dolieron como un golpe en el pecho, como un cuchillo en el vientre.

Tal como yo lo entiendo, el sufrimiento es una fuente eterna de sufrimiento. Elegirlo como medio para la salvación es la decisión más contraria a lo humano, un modo de perpetuar toda forma de desesperanza, violencia y esclavitud.

Cometemos crímenes, provocamos masacres, desatamos éxodos, iniciamos guerras cada vez que pensamos en nosotros mismos con desprecio, cada vez que maltratamos o subestimamos a alguien cercano, o actuamos sin compasión contra personas a quienes no estamos vinculados, o faltamos el respeto a quienes no conocemos.

El sufrimiento comienza siempre con un corazón abandonado, extraviado, traicionado, un corazón con el que se ha perdido el contacto, del que se ha terminado por desesperar. Sin corazón o con el corazón cerrado, nos convertimos en responsables de todas las tiranías y catástrofes.

Depende pues de nuestro corazón. De nuestra capacidad para vivir a la altura de nuestros verdaderos sentimientos y necesidades. De nuestra valentía para elegir el amor como medio para la vida – no sólo para la supervivencia. Y para practicarlo, día a día, obstinadamente, con cada una de nuestras palabras y nuestros gestos.

En nombre de todos, también de aquéllos – especialmente de aquéllos – que eligen el sufrimiento para ellos mismos, para toda la humanidad. Ellos son quienes más lo necesitan.