For those who may wonder…

Do you by chance remember the first post published on this blog one year ago?

The picture on it was that of a turtle hatchling running towards the sea, right about to start its long journey, for sure an extraordinary adventure. Just like us.

You may be curious to know what the little turtle is doing one year later.

Well, she is swimming unremittingly towards her destination. Just like us.

Second Love like we do year, here we come!!!


Para quienes se estén preguntando…

¿Recordáis por casualidad la primera entrada publicada en este blog hace un año?

En ella se veía la imagen de una tortuga recién nacida corriendo hacia el mar, a punto de empezar su largo viaje, sin duda una aventura extraordinaria. Igual que nosotros.

Quizás os preguntéis qué ha sido de esa pequeña tortuga un año después.

Pues nada incansablemente hacia su destino. Igual que nosotros.

Segundo año de Love like we do, ¡¡¡allá vamos!!!

Sacred space

It’s not enough, not for me, not for anyone.

It’s not enough that I carry this project in my heart while life happens. Especially when life keeps on posing challenges that demand so much energy and dedication and apparently drag me away from my purpose.

Days settle like strata, voices thin out in the distance. A void breaks in that can easily be misinterpreted as neglect, indifference, relinquishment, oblivion.

It is nearly six months since I last was in Israel. And I still can’t go back. And I know that I won’t in quite a long time.

So while I am here and so much absorbed in the effort of securing the very basics, I need to find the way to revive Love like we do outside of me.

Give it a time, however brief, that can’t be ignored or violated. And in that time, nurture it with whatever beauty and knowledge I happen to capture in my comings and goings. Tune it like a musical instrument, arrange it as in a Japanese ritual, mold it and paint it like an exquisite porcelain bowl.

Do it consciously, actively, earnestly, diligently, in yet another challenge, but one that will bring me back closer to the core of meaning, that sacred space.


Espacio sagrado

No basta, ni para mí, ni para nadie.

No basta con que custodie este proyecto en mi corazón mientras sucede la vida. Sobre todo cuando la vida sigue planteándome retos que exigen tanta energía y dedicación y que aparentemente me arrastran lejos de mi propósito.

Los días se depositan como estratos, las voces se dispersan en la distancia. Irrumpe un vacío que puede ser fácilmente malinterpretado como negligencia, abandono, renuncia, olvido.

Hace casi seis meses que estuve por última vez en Israel. Y no puedo volver todavía. Y sé que tardaré un largo tiempo en hacerlo.

De modo que, mientras estoy aquí, tan absorbida en el esfuerzo de asegurar lo más básico, necesito encontrar la manera de reavivar Love like we do fuera de mí.

Darle un tiempo, aunque breve, que no pueda ser ignorado ni violado. Y en ese tiempo, nutrirlo con toda la belleza y el conocimiento que logre captar en mis idas y venidas. Afinarlo como un instrumento musical, ordenarlo como en un ritual japonés, moldearlo y pintarlo como un delicado cuenco de porcelana.

Y hacerlo consciente y activamente, con empeño y diligencia. Es otro reto más, pero uno que volverá a acercarme al centro del sentido, ese espacio sagrado.

Suheil

This is a view of Nazareth from the garden of the Sisters of St. Clare’s house where he was staying when my dear Silke and Sami introduced him to me.

He had suffered an accident and had to go through surgery. Everything went fine, but he couldn’t go back home yet, not until he had fully recovered and could walk up the thirteen steps to his door.

He agreed to the interview and we set a date. But when I got there, he wouldn’t let me turn on the voice recorder. He said it would block him, leave him speechless. And he wanted to talk and be listened, he had a long and passionate artist’s life to instruct me about – and so he did. On my way back to SimSim Guesthouse that evening, I couldn’t stop crying out of gratitude.

Today I got an email from Silke saying he passed away two weeks ago. He had to undergo a second surgery, contracted a virus, his lungs didn’t cope.

I thought I would always miss the radiant words he said that I couldn’t keep, now I regret even more not being able to sit with him and listen again to his husky, stubborn, proud, wise and endless voice.

May he also be granted a joyous artist’s afterlife that we may one day have the pleasure of hearing about!


Suheil

Ésta es una vista de Nazaret desde el jardín del hogar de las Hermanas Clarisas donde se alojaba cuando mis queridos Silke y Sami me lo presentaron.

Había sufrido un accidente y tuvieron que operarle. Todo salió bien, pero no podía regresar aún a casa, no hasta que se hubiera recuperado por completo y pudiera subir los trece escalones hasta su puerta.

Aceptó que le entrevistara y concertamos una cita. Pero llegado el momento no permitió que encendiera la grabadora. Dijo que le bloquearía, que le dejaría sin habla. Y él quería contarme y que yo le escuchara, tenía una larga y apasionada vida de artista sobre la que instruirme – y eso hizo. De camino a mi hostal esa tarde, no podía parar de llorar de gratitud.

Hoy he recibido un correo de Silke informándome de que falleció hace dos semanas. Tuvo que someterse a una segunda operación, contrajo un virus, sus pulmones dejaron de funcionar.

Creí que siempre echaría en falta las radiantes palabras que pronunció y yo no retuve, ahora lamento todavía más no poder sentarme de nuevo frente a él y escuchar su voz ronca, testaruda, orgullosa, sabia, interminable.

¡Ojalá le sea concedida una gozosa vida de artista también en el más allá y algún día tengamos el placer de oír hablar de ella!

Conscience

This is a recent picture of the area outside Holot Detention Centre (Negev desert, Israel), which I visited last June. Behind the asylum seekers gathered in it, it is possible to see a series of food stands that some of them managed to build during the long months of their useless and hopeless forced stay there.

A few days ago the authorities destroyed those food stands, which were -and I quote the March for Freedom Volunteers’ email on the matter- “the main outlet they had for some decent nutrition and ‘escape’ from the monotony and depression inside Holot”. In addition, the stands’ owners were arrested.

While I sleep, take a shower, work on this project, have lunch, read, watch a movie, write to someone dear to me, there are people losing their last reason for hope. As if it weren’t enough that they already lost their home, job, family, friends, land, language, health, integrity, freedom, dignity, love.

Whether they die or survive, there are people losing their lives right now, this very moment, all the time. Hundreds of thousands, millions of them. All over the planet, in Europe, in our countries, in this city, a couple of streets away.

I want to be conscious of it every single minute of the life I have the privilege to keep. And when I talk to someone, buy something, go for a walk, drink some coffee, I want to do it with love to honour this life. It is my obligation as a human being. So that their deaths, pain and losses are not in vain.


Conciencia

Ésta es una imagen reciente del exterior del Centro de Detención de Holot (desierto del Negev, Israel) que visité en junio pasado. Detrás de los demandantes de asilo allí reunidos, se ve una serie de puestos de comida que algunos de ellos lograron levantar durante los largos, estériles y desesperantes meses de estancia forzada en el centro.

Esta misma semana las autoridades destruyeron esos puestos, que eran -y cito el correo electrónico de March for Freedom Volunteers sobre el asunto- “la principal salida que tenían para conseguir comida decente y ‘escapar’ de la monotonía y depresión que se viven dentro de Holot”. Los dueños de los puestos fueron arrestados.

Mientras duermo, me doy una ducha, trabajo en este proyecto, como, leo, veo una película, escribo a alguien querido, hay personas que están perdiendo su último motivo para la esperanza. Como si no fuera suficiente con haber perdido ya su hogar, su empleo, su familia, sus amigos, su tierra, su idioma, su salud, su integridad, su libertad, su dignidad, su amor.

Mueran o sobrevivan, hay personas que están perdiendo su vida ahora mismo, en este instante, todo el tiempo. Cientos de miles, millones de ellas. En todo el planeta, en Europa, en nuestros países, en esta ciudad, a dos calles de aquí.

Quiero ser consciente de ello cada minuto de la vida que tengo el privilegio de conservar. Y cuando hable con alguien, compre algo, salga a dar un paseo, tome un café, quiero hacerlo con amor para honrar esta vida. Es mi obligación como ser humano. Para que sus muertes, sus pérdidas y su dolor no sean en vano.

Yarden

This is the place where Yarden sat yesterday during our interview.

When we had already finished, he asked: What number am I? Number six, I answered, you are the second man, the sixth interviewee, actually the first in this new round.

Being with him, listening to him, sharing a couple of hours of a cloudy Shabbat morning at his beautiful home, so full with candour and tenderness – so much blessed, Naomi said -, was for me a lesson on commitment.

Commitment to oneself, to being true, honest, open, curious, determined, brave. Commitment to reality, accepting and taking it as it is, giving up the drama, valuing its infinite and precious details. Commitment to love, to the essential simplicity of its multiple truth.

I looked at Yarden and I saw a man committed to life – as far from being a number as any human being.


Yarden

Éste es el lugar donde se sentó Yarden ayer durante nuestra entrevista.

Cuando ya habíamos acabado, me preguntó: ¿Qué número hago? El seis, le dije, eres el segundo hombre, el sexto entrevistado, de hecho el primero de esta nueva ronda.

Estar con él, escucharle, compartir un par de horas de una nublada mañana de sábado en su acogedora casa, tan llena de franqueza y de ternura – tan bendecida, dijo Naomi -, fue para mí una lección sobre compromiso.

Compromiso con uno mismo, con ser auténtico, honesto, abierto, curioso, decidido, valiente. Compromiso con la realidad, aceptándola y tomándola tal cual es, renunciando al drama, valorando sus infinitos y preciosos detalles. Compromiso con el amor, con la simplicidad esencial de su verdad múltiple.

Miré a Yarden y vi a un hombre comprometido con la vida – tan lejos de ser un número como cualquier ser humano.

Responsibility

A friend told me, not long ago, that salvation for humanity will only come through suffering, that only facing extreme distress and pain we will be able to react in order to outlive ourselves.

These words hurt me like a blow on the chest, like a knife in the belly.

In my understanding, suffering is an eternal source of suffering. Choosing it as a means for salvation is the most anti-human decision, a way of perpetuating all kind of hopelessness, violence and slavery.

Crimes are committed, massacres happen, exodus are unleashed, wars break out every time we think scornfully of ourselves, we mistreat or take those who are close to us for granted, we act mercilessly against those we are not attached to, we fail to respect those we have never met.

Suffering always begins with a forsaken heart, a heart that has been misplaced, lost contact with, despaired of, betrayed. Heart-less or closed-hearted, we are responsible for all tyrannies and catastrophes.

It is therefore up to our hearts. To our capacity to live up to our true feelings and needs. To our courage to choose love as a means for life – not just survival. And to practice it daily, stubbornly, through every single one of our words and gestures.

In the name of everyone, also of those – especially of those – who choose suffering for themselves, for all of us. They need it the most.


Responsabilidad

Un amigo me dijo hace poco que la humanidad podrá salvarse únicamente a través del sufrimiento, que sólo enfrentados al peligro y el dolor extremos seremos capaces de reaccionar para tratar de sobrevivir.

Estas palabras me dolieron como un golpe en el pecho, como un cuchillo en el vientre.

Tal como yo lo entiendo, el sufrimiento es una fuente eterna de sufrimiento. Elegirlo como medio para la salvación es la decisión más contraria a lo humano, un modo de perpetuar toda forma de desesperanza, violencia y esclavitud.

Cometemos crímenes, provocamos masacres, desatamos éxodos, iniciamos guerras cada vez que pensamos en nosotros mismos con desprecio, cada vez que maltratamos o subestimamos a alguien cercano, o actuamos sin compasión contra personas a quienes no estamos vinculados, o faltamos el respeto a quienes no conocemos.

El sufrimiento comienza siempre con un corazón abandonado, extraviado, traicionado, un corazón con el que se ha perdido el contacto, del que se ha terminado por desesperar. Sin corazón o con el corazón cerrado, nos convertimos en responsables de todas las tiranías y catástrofes.

Depende pues de nuestro corazón. De nuestra capacidad para vivir a la altura de nuestros verdaderos sentimientos y necesidades. De nuestra valentía para elegir el amor como medio para la vida – no sólo para la supervivencia. Y para practicarlo, día a día, obstinadamente, con cada una de nuestras palabras y nuestros gestos.

En nombre de todos, también de aquéllos – especialmente de aquéllos – que eligen el sufrimiento para ellos mismos, para toda la humanidad. Ellos son quienes más lo necesitan.