Help

The sun that inch by inch widens the day’s horizon, the earth that unfolds and breathes out its long torpid sleep, the drunkenness of the air sunk in warmth, the light that pierces the petals and multiplies – they all are.

But the greatest help comes from the faces that listen, the voices that answer, the presents they ungrudgingly leave at my door. Also here, in Spain, Love like we do is more and more an endeavour of many.

People are eager to know and offer what they have and, before they can even notice, their appreciation and creativity are already showering me with inspiration.

Thank goodness for all the agents of spring!


Ayuda

El sol que ensancha centímetro a centímetro el horizonte de los días, la tierra que se desdobla y exhala su largo sueño letárgico, la embriaguez del aire empapado de tibieza, la luz que atraviesa los pétalos y se multiplica – todos lo son.

Pero la mayor ayuda proviene de los rostros que escuchan, las voces que responden, los regalos que desinteresadamente depositan a mi puerta. También aquí, en España, Love like we do es cada vez más un empeño de muchos.

La gente quiere saber y ofrece cuanto tiene y, antes de que puedan darse cuenta, su aprecio y su creatividad están ya colmándome de inspiración.

¡Gracias al cielo por todos los agentes de la primavera!

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Singing

I don’t do it well. My voice breaks every time I reach a higher note and I am often off key. I don’t know what my timbre is, what scale I should use. But I do it anyway.

It softens my chest, widens my breath, lifts my gaze, lights up my joy.

These ardous days, when working or looking for work consumes most of my time, when the only thing I can do for Love like we do is take it everywhere with me and hold it to my heart like a cluster of flowers, I sing.

Singing nourishes every memory my body has of the deepest soul and purpose of this project. It keeps the flowers fresh. It celebrates life exactly as it is.


Cantar

No lo hago bien. Mi voz se rompe cada vez que alcanzo una nota alta y con frecuencia simplemente desafino. No sé cuál es mi timbre, qué escala debería usar. Pero lo hago de todos modos.

Suaviza mi pecho, amplía mi respiración, eleva mi mirada, enciende mi alegría.

Estos días arduos, cuando trabajar o buscar trabajo consume la mayor parte de mi tiempo, cuando lo único que puedo hacer por Love like we do es llevarlo siempre conmigo y abrazarlo como a una nebulosa de flores, canto.

Cantar nutre cada registro que mi cuerpo conserva del alma y el propósito más profundos de este proyecto. Mantiene frescas las flores. Celebra la vida exactamente tal cual es.

Staying

At this very time tomorrow I should be flying on an airplane across the Mediterranean, heading back to Spain – only that I won’t.

I have decided to stay in Israel a little longer, just as much as my visa allows me. But it is not only because I have that extra time. Staying in Israel under the present circumstances is an ethical choice for me.

I firmly believe that, because there is hatred, violence, and fear, love needs to be – more than ever – present, reminded, effected. Because there is great pain, and a greater pain will certainly grow from it, love needs to be woven and sewed at the same time, but much more intensively.

Every word, every look, every act of love counts. Love for everything and everyone, for the living and the dying, for the killing and the surviving, the close and the distant. All-inclusive love to feel, accompany, remember what really matters, believe, connect and reconnect, share, feel even deeper, heal, make a real change where it is truly possible: in the heart.

Here and now, this is my-our-Love like we do‘s commitment.


Quedarse

Mañana a estas horas debería estar en un avión cruzando el Mediterráneo camino de España – sólo que no estaré.

He decidido quedarme en Israel un poco más, justo el tiempo que me permite el visado. Pero no es sólo porque cuento con ese margen extra. Quedarme en Israel en las actuales circunstancias es para mí una elección ética.

Creo firmemente que, porque hay odio, violencia y miedo, necesitamos más que nunca que el amor esté presente, que sea recordado, que lo llevemos a cabo. Porque hay un gran dolor, y un dolor aún mayor sin duda surgirá de él, necesitamos tejer y bordar amor al mismo tiempo, aunque mucho más intensamente.

Cada palabra, mirada y acto de amor cuentan. Amor por todo y por todos, por los que viven y los que mueren, por los que matan y los que sobreviven, los cercanos y los distantes. Un amor que incluye a todos para sentir, acompañar, recordar lo que de verdad importa, creer, conectar y reconectar, compartir, sentir aún más profundamente, sanar, efectuar un cambio real donde verdaderamente es posible: en el corazón.

Aquí y ahora, éste es el compromiso de Love like we do, el mío, el nuestro.

Encounters

Some of them will never be filmed. But they are happening, and they also belong to Love like we do.

People whom I have never met before, or only briefly, open the door of their houses to me. They invite me to come in, and sit down, and share with them a lovely breakfast or a tasty dinner, and tell them about myself, the project, my being in Israel.

And so I speak, and I listen. For they have so much to give, every one of them, without exception. Their vision and their understanding of things, their knowledge, expertise and work, their own personal stories, dreams, passions, uncertainties.

Sometimes, while I am looking in their eyes, feeling the heart of their words and their silences, I wish Yael and Naomi were near so we could record the miracle, the uniqueness of the moment, this sacred exchange.

It is just a fleeting wish, like the moment itself. Never mind. What truly matters, its enlarging imprint on love, remains forever.


Encuentros

Algunos nunca serán grabados. Pero están ocurriendo y también forman parte de Love like we do.

Personas a las que no conocía, o sólo brevemente, abren la puerta de sus casas para mí. Me invitan a entrar, a sentarme, a compartir con ellos un agradable desayuno o una sabrosa cena, y a que les cuente de mí, del proyecto, de mi estar en Israel.

Así que les hablo de ello, y les escucho. Porque tienen tanto que dar, todos ellos, sin excepción. Su visión y su comprensión de las cosas, sus conocimientos, su experiencia y su trabajo, sus propias historias, sueños, pasiones, incertidumbres.

A veces, mientras les miro a los ojos y siento el corazón de sus palabras y de sus silencios, desearía que Yael y Naomi estuvieran cerca para poder registrar el milagro, lo excepcional del momento, este sagrado intercambio.

Es un deseo fugaz, como lo es el momento en sí. Da igual. Lo que verdaderamente importa, su huella creciente sobre el amor, permanece siempre.

Eva

This is the place where yesterday Eva sat while we interviewed her.

It was a beautiful Shabbat morning and she was shining like a jewel.

Yael had wisely positioned her camera and had made sure that both the light and the frame were correct. She was sitting to my right, respectfully silent, all her senses focused in capturing the magical moment in images.

Naomi, to my left, was also calm and attentive, ready to translate if Eva suddenly chose to change from English to Hebrew in her answers. It did not happen, but her sensitivity and empathy were essential in the process.

Yael said: “The camera is on”. And so we started.

I asked the first question and listened. And then the second one, and listened. Giving the time and the space for Eva to say what she wanted and express it the way that she needed. Staying connected with her heart and mine, taking much care of the bond that was created while we spoke. Feeling very strongly Yael’s and Naomi’s presence and support. Trusting the field.

It felt like a miracle. Like touching the very core of human experience. So delicate and profound, so sacred, so full of love and worthy of love.

Yael said: “We couldn’t have wished for a better start”. Naomi and I nodded and smiled. Eva was shining like the sun.


Eva

Éste es el lugar donde Eva estuvo sentada ayer mientras la entrevistábamos.

Era una preciosa mañana de Sabbat y ella brillaba como una joya.

Yael había colocado sabiamente la cámara y se había asegurado de que tanto la luz como el encuadre fueran los correctos. Sentada a mi derecha, en un respetuoso silencio, todos sus sentidos enfocados en capturar con imágenes ese momento mágico.

Naomi, a mi izquierda, estaba también serena y atenta, preparada para traducir en caso de que Eva eligiera cambiar del inglés al hebreo en sus respuestas. No ocurrió, pero su sensibilidad y empatía fueron esenciales para el proceso.

Yael dijo: “Estamos rodando”. Y empezamos.

Formulé la primera pregunta y escuché. Luego la segunda y escuché. Dando a Eva el tiempo y el espacio suficientes para que dijera lo que quisiera y se expresara del modo que necesitara. Manteniéndome conectada con su corazón y el mío, cuidando el vínculo que se iba creando a medida que hablábamos. Sintiendo con fuerza la presencia y el apoyo de Yael y Naomi a mi lado. Confiando en el campo.

Fue como un milagro. Como tocar el verdadero núcleo de la experiencia humana. Tan delicado y profundo, tan sagrado, tan lleno de amor y merecedor de amor.

Yael dijo: “No podíamos haber pedido un comienzo mejor”. Naomi y yo asentimos sonriendo. Eva brillaba como el sol.