Walking for love

This happened two months ago, but the song has only reached me now.

I copy herewith the text that accompanies the video, for those who do not know the story:

The song “Prayer of the Mothers” was born as a result of an alliance between singer-songwriter Yael Deckelbaum and a group of courageous women leading the movement “Women Wage Peace”. The movement arose on summer 2014 during the escalation of violence between Israel and the Palestinians, and the military operation “Tzuk Eitan”.

On October 4, 2016, Jewish and Arab women began the joint “March of Hope” project. Thousands of women marched from the north of Israel to Jerusalem in a call for peace that reached its peak on October 19, when at least 4,000 women, half of them Palestinian and half Israeli, joined in a prayer for peace in Qasr el Yahud (northern Dead Sea). The very same evening 15,000 women protested in front of the prime minister’s residence in Jerusalem.

The marches were joined by the Nobel Prize for Peace winner Leymah Gbowee, who led the joint women force that put an end to the Second Liberian Civil War in 2003. In the song, Yael Deckelbaum combined a recording of Leymah, sampled from a youtube video in which she had sent her blessings to the movement.

It was – it is – for all us.


Caminando por amor

Esto ocurrió hace dos meses, pero sólo ahora me ha llegado la canción.

Copio aquí el texto que acompaña al vídeo, para aquellos que no conozcan la historia:

La canción “Prayer of the Mothers” (“Plegaria de las Madres”) nació de la alianza de la cantautora Yael Deckelbaum y un grupo de mujeres valientes que lideran el movimiento “Women Wage Peace” (“Las mujeres hacen la paz”). El movimiento surgió en el verano de 2014, durante la escalada de violencia entre Israel y los palestinos y la operación militar “Tzuk Eitan”.

El 4 de octubre de 2016, mujeres judías y árabes iniciaron el proyecto conjunto “March of Hope” (“La marcha de la esperanza”). Miles de mujeres caminaron desde el norte de Israel hasta Jerusalén clamando por la paz. La marcha alcanzó su momento álgido el 19 de octubre, cuando al menos 4.000 mujeres, mitad de ellas palestinas, mitad israelíes, se unieron en una plegaria por la paz en Qasr el Yahud (al norte del Mar Muerto). Esa misma noche 15.000 mujeres se manifestaron ante la residencia del primer ministro en Jerusalén.

Leymah Gbowee, líder del movimiento de mujeres que puso fin a la Segunda Guerra Civil en Liberia en 2003 y premio Nobel de la Paz, se unió a la marcha. En esta canción, Yael Deckelbaum insertó una grabación de Leymah, tomada de un vídeo de youtube con el que ésta hizo llegar sus bendiciones al proyecto.

Fue – es – por todos nosotros.

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One more flower on the quilt

For months our embroidery work was interrupted. It was more than enough to keep the fabric taut and the threads and needle ready. But September has brought us the opportunity to add a new motif to the spread of our project.

September for sound. The sound of those voices –weak, distant, somehow obscured in some of our recordings– that we wished to recover. Jorge joined our team and with his expert hands cleansed them and made them ring again. It was a most important assignment, for what would Love like we do be without the resonance of clear voices?

It comforts the heart to see the work prosper. What will the autumn provide? We’ve got the needle threaded!


Bordar una flor más

Durante meses el bordado estuvo interrumpido. Mantener el tejido tenso en el bastidor y los hilos y la aguja preparados era ya más que suficiente. Pero septiembre nos ha traído la oportunidad de añadir un nuevo motivo a la labor de nuestro proyecto.

Septiembre para el sonido. El sonido de aquellas voces –débiles, distantes, de algún modo oscurecidas en algunas de nuestras grabaciones– que deseábamos recuperar. Jorge se unió a nuestro equipo y sus manos expertas las limpiaron y las hicieron vibrar de nuevo. Era una tarea importante, porque ¿que sería Love like we do sin la clara resonancia de tantas voces?

Reconforta el corazón ver prosperar el trabajo. ¿Qué nos deparará el otoño? ¡Tenemos la aguja enhebrada!

Task

One goes on a journey.
One sits just to think.
One hides in the forest.
One tends to one’s house.
One rides towards war.
One works at the mill.
Each to their task, then and now.

The 16th century had but started when Hieronymus Bosch painted this picture.
July 2016 is about to end and we are busy with the same things.

One goes on a journey and arrives at oneself.
One sits just to think and discovers a feeling.
One hides in the forest and meets the unexpected.
One tends to one’s house and nurtures the universe.
One rides towards war and dies – whether dying or killing.
One works at the mill and sleeps tight at night.

Each to their task, whatever the meaning – however unfathomable.
Let us only pray that we will be as aware of our own as respectful of others’.
For peace and the possibility of change depend largely on it.


Tarea

Uno parte de viaje.
Uno se sienta a pensar.
Uno se esconde en el bosque.
Uno cuida de su casa.
Uno marcha hacia la guerra.
Uno muele en el molino.
Cada cual con su tarea, ahora al igual que entonces.

El siglo XVI apenas comenzaba cuando Hieronymus Bosch pintó este cuadro.
Julio de 2016 está a punto de acabar y seguimos ocupados en las mismas cosas.

Uno parte de viaje y retorna a sí mismo.
Uno se sienta a pensar y descubre un sentimiento.
Uno se esconde en el bosque y encuentra lo inesperado.
Uno cuida de su casa y alimenta al universo.
Uno marcha hacia la guerra y muere – sea muriendo o matando.
Uno muele en el molino y duerme toda la noche.

Cada cual con su tarea, sea cual sea el sentido – como quiera de incomprensible.
Roguemos para ser tan conscientes de la nuestra como respetuosos de la de otros.
Porque la paz y la posibilidad de cambio dependen en gran medida de ello.

For those who may wonder…

Do you by chance remember the first post published on this blog one year ago?

The picture on it was that of a turtle hatchling running towards the sea, right about to start its long journey, for sure an extraordinary adventure. Just like us.

You may be curious to know what the little turtle is doing one year later.

Well, she is swimming unremittingly towards her destination. Just like us.

Second Love like we do year, here we come!!!


Para quienes se estén preguntando…

¿Recordáis por casualidad la primera entrada publicada en este blog hace un año?

En ella se veía la imagen de una tortuga recién nacida corriendo hacia el mar, a punto de empezar su largo viaje, sin duda una aventura extraordinaria. Igual que nosotros.

Quizás os preguntéis qué ha sido de esa pequeña tortuga un año después.

Pues nada incansablemente hacia su destino. Igual que nosotros.

Segundo año de Love like we do, ¡¡¡allá vamos!!!

Sacred space

It’s not enough, not for me, not for anyone.

It’s not enough that I carry this project in my heart while life happens. Especially when life keeps on posing challenges that demand so much energy and dedication and apparently drag me away from my purpose.

Days settle like strata, voices thin out in the distance. A void breaks in that can easily be misinterpreted as neglect, indifference, relinquishment, oblivion.

It is nearly six months since I last was in Israel. And I still can’t go back. And I know that I won’t in quite a long time.

So while I am here and so much absorbed in the effort of securing the very basics, I need to find the way to revive Love like we do outside of me.

Give it a time, however brief, that can’t be ignored or violated. And in that time, nurture it with whatever beauty and knowledge I happen to capture in my comings and goings. Tune it like a musical instrument, arrange it as in a Japanese ritual, mold it and paint it like an exquisite porcelain bowl.

Do it consciously, actively, earnestly, diligently, in yet another challenge, but one that will bring me back closer to the core of meaning, that sacred space.


Espacio sagrado

No basta, ni para mí, ni para nadie.

No basta con que custodie este proyecto en mi corazón mientras sucede la vida. Sobre todo cuando la vida sigue planteándome retos que exigen tanta energía y dedicación y que aparentemente me arrastran lejos de mi propósito.

Los días se depositan como estratos, las voces se dispersan en la distancia. Irrumpe un vacío que puede ser fácilmente malinterpretado como negligencia, abandono, renuncia, olvido.

Hace casi seis meses que estuve por última vez en Israel. Y no puedo volver todavía. Y sé que tardaré un largo tiempo en hacerlo.

De modo que, mientras estoy aquí, tan absorbida en el esfuerzo de asegurar lo más básico, necesito encontrar la manera de reavivar Love like we do fuera de mí.

Darle un tiempo, aunque breve, que no pueda ser ignorado ni violado. Y en ese tiempo, nutrirlo con toda la belleza y el conocimiento que logre captar en mis idas y venidas. Afinarlo como un instrumento musical, ordenarlo como en un ritual japonés, moldearlo y pintarlo como un delicado cuenco de porcelana.

Y hacerlo consciente y activamente, con empeño y diligencia. Es otro reto más, pero uno que volverá a acercarme al centro del sentido, ese espacio sagrado.

Help

The sun that inch by inch widens the day’s horizon, the earth that unfolds and breathes out its long torpid sleep, the drunkenness of the air sunk in warmth, the light that pierces the petals and multiplies – they all are.

But the greatest help comes from the faces that listen, the voices that answer, the presents they ungrudgingly leave at my door. Also here, in Spain, Love like we do is more and more an endeavour of many.

People are eager to know and offer what they have and, before they can even notice, their appreciation and creativity are already showering me with inspiration.

Thank goodness for all the agents of spring!


Ayuda

El sol que ensancha centímetro a centímetro el horizonte de los días, la tierra que se desdobla y exhala su largo sueño letárgico, la embriaguez del aire empapado de tibieza, la luz que atraviesa los pétalos y se multiplica – todos lo son.

Pero la mayor ayuda proviene de los rostros que escuchan, las voces que responden, los regalos que desinteresadamente depositan a mi puerta. También aquí, en España, Love like we do es cada vez más un empeño de muchos.

La gente quiere saber y ofrece cuanto tiene y, antes de que puedan darse cuenta, su aprecio y su creatividad están ya colmándome de inspiración.

¡Gracias al cielo por todos los agentes de la primavera!