It’s been so long that one could rightly think it is all over.

Months have passed in silence and in stillness, much like an animal detecting unwelcome noises in the forest or a person wishing to be outside the frame while a picture is taken.

Even our anniversary went this time unnoticed. I made it go unnoticed.

Because I didn’t want to write a word that wasn’t true. And I refused to write another word that wasn’t mine.

I could have gone on reproducing here the voice of poets, the feats of those who dare, who step into the world and make a difference. I could have kept on borrowing their language and their actions to flesh out my beliefs and minimize my absence.

But I chose not to. It is a question of honesty. A question of what happens inside my chest.

I have got too much respect for this project to use it for no purpose. The persons who have shared their love and work with me deserve much better.

Until my heart can utter a sound that’s meaningful and set myself again in earnest motion, I will remain quiet, though alert.

Not to forget the courage required to truly feel.


Hace tanto tiempo que podría pensarse con razón que todo ha terminado.

Han transcurrido meses silenciosos e inmóviles, como un animal que detecta ruidos extraños en la floresta o una persona que ansía escapar al objetivo de una cámara.

Incluso nuestro aniversario pasó esta vez desapercibido. Yo me encargué de que así fuera.

No quería escribir nada que resultara falso. Ni registrar una palabra más que no fuese mía.

Podría haber continuado reproduciendo aquí la voz de los poetas y reflejando la grandeza de aquéllos que se atreven, se adentran en el mundo y provocan un cambio. Podría haber seguido tomando prestados su lenguaje y sus acciones para ilustrar aquello en lo que creo y disimular mi ausencia.

Pero elegí no hacerlo. Es una cuestión de honestidad. Y de cuanto sucede dentro de mi pecho.

Respeto demasiado este proyecto como para usarlo sin propósito. Las personas que han compartido su amor y su trabajo conmigo se merecen otro tratamiento.

Hasta que mi corazón pueda emitir sonidos con significado y me ponga de nuevo en marcha con convicción, me mantendré callada, aunque alerta.

Para no olvidar el valor que requiere sentir realmente.

The poet knows

In the past few months I have often thought about what is happening to those people who are everywhere manifesting themselves against peace, equality, solidarity.

I have been looking for the right words to express what I feel is behind it – to no avail. Until this afternoon I’ve come across the simplest and deepest account of it in these lines by Raymond Carver:

“This morning I woke up to rain
on the glass. And understood
that for a long time now
I’ve chosen the corrupt when
I had a choice. Or else,
simply, the merely easy.
Over the virtuous. Or the difficult.
This way of thinking happens
when I’ve been alone for days.
Like now. Hours spent
in my own dumb company.
Hours and hours
much like a little room.
With just a strip of carpet to walk on.”

The poem is called “Company”. It is exactly what I meant.

El poeta sabe

En los últimos meses he pensado a menudo en lo que le está ocurriendo a la gente que, por todas partes, se manifiesta en contra de la paz, la igualdad, la solidaridad.

He estado buscando las palabras adecuadas para expresar lo que siento que hay detrás de todo ello – sin éxito. Hasta que esta tarde me he tropezado con la descripción más sencilla y más profunda en estos versos de Raymond Carver:

“Esta mañana me despertó la lluvia
contra el cristal. Y comprendí
que llevo mucho tiempo
eligiendo lo corrupto cuando
tenía elección. O si no,
simplemente, lo más fácil.
En lugar de lo virtuoso. O de lo difícil.
Esta forma de pensar surge
cuando hace días que estoy solo.
Como ahora. Tiempo gastado
en mi única y obtusa compañía.
Horas y horas
muy parecidas a un cuarto pequeño.
Con sólo una alfombra estrecha sobre la que caminar.”

El poema se titula “Compañía”. Es exactamente lo que quería decir.

For those who may wonder…

Do you by chance remember the first post published on this blog one year ago?

The picture on it was that of a turtle hatchling running towards the sea, right about to start its long journey, for sure an extraordinary adventure. Just like us.

You may be curious to know what the little turtle is doing one year later.

Well, she is swimming unremittingly towards her destination. Just like us.

Second Love like we do year, here we come!!!

Para quienes se estén preguntando…

¿Recordáis por casualidad la primera entrada publicada en este blog hace un año?

En ella se veía la imagen de una tortuga recién nacida corriendo hacia el mar, a punto de empezar su largo viaje, sin duda una aventura extraordinaria. Igual que nosotros.

Quizás os preguntéis qué ha sido de esa pequeña tortuga un año después.

Pues nada incansablemente hacia su destino. Igual que nosotros.

Segundo año de Love like we do, ¡¡¡allá vamos!!!


At this very time tomorrow I should be flying on an airplane across the Mediterranean, heading back to Spain – only that I won’t.

I have decided to stay in Israel a little longer, just as much as my visa allows me. But it is not only because I have that extra time. Staying in Israel under the present circumstances is an ethical choice for me.

I firmly believe that, because there is hatred, violence, and fear, love needs to be – more than ever – present, reminded, effected. Because there is great pain, and a greater pain will certainly grow from it, love needs to be woven and sewed at the same time, but much more intensively.

Every word, every look, every act of love counts. Love for everything and everyone, for the living and the dying, for the killing and the surviving, the close and the distant. All-inclusive love to feel, accompany, remember what really matters, believe, connect and reconnect, share, feel even deeper, heal, make a real change where it is truly possible: in the heart.

Here and now, this is my-our-Love like we do‘s commitment.


Mañana a estas horas debería estar en un avión cruzando el Mediterráneo camino de España – sólo que no estaré.

He decidido quedarme en Israel un poco más, justo el tiempo que me permite el visado. Pero no es sólo porque cuento con ese margen extra. Quedarme en Israel en las actuales circunstancias es para mí una elección ética.

Creo firmemente que, porque hay odio, violencia y miedo, necesitamos más que nunca que el amor esté presente, que sea recordado, que lo llevemos a cabo. Porque hay un gran dolor, y un dolor aún mayor sin duda surgirá de él, necesitamos tejer y bordar amor al mismo tiempo, aunque mucho más intensamente.

Cada palabra, mirada y acto de amor cuentan. Amor por todo y por todos, por los que viven y los que mueren, por los que matan y los que sobreviven, los cercanos y los distantes. Un amor que incluye a todos para sentir, acompañar, recordar lo que de verdad importa, creer, conectar y reconectar, compartir, sentir aún más profundamente, sanar, efectuar un cambio real donde verdaderamente es posible: en el corazón.

Aquí y ahora, éste es el compromiso de Love like we do, el mío, el nuestro.


A friend told me, not long ago, that salvation for humanity will only come through suffering, that only facing extreme distress and pain we will be able to react in order to outlive ourselves.

These words hurt me like a blow on the chest, like a knife in the belly.

In my understanding, suffering is an eternal source of suffering. Choosing it as a means for salvation is the most anti-human decision, a way of perpetuating all kind of hopelessness, violence and slavery.

Crimes are committed, massacres happen, exodus are unleashed, wars break out every time we think scornfully of ourselves, we mistreat or take those who are close to us for granted, we act mercilessly against those we are not attached to, we fail to respect those we have never met.

Suffering always begins with a forsaken heart, a heart that has been misplaced, lost contact with, despaired of, betrayed. Heart-less or closed-hearted, we are responsible for all tyrannies and catastrophes.

It is therefore up to our hearts. To our capacity to live up to our true feelings and needs. To our courage to choose love as a means for life – not just survival. And to practice it daily, stubbornly, through every single one of our words and gestures.

In the name of everyone, also of those – especially of those – who choose suffering for themselves, for all of us. They need it the most.


Un amigo me dijo hace poco que la humanidad podrá salvarse únicamente a través del sufrimiento, que sólo enfrentados al peligro y el dolor extremos seremos capaces de reaccionar para tratar de sobrevivir.

Estas palabras me dolieron como un golpe en el pecho, como un cuchillo en el vientre.

Tal como yo lo entiendo, el sufrimiento es una fuente eterna de sufrimiento. Elegirlo como medio para la salvación es la decisión más contraria a lo humano, un modo de perpetuar toda forma de desesperanza, violencia y esclavitud.

Cometemos crímenes, provocamos masacres, desatamos éxodos, iniciamos guerras cada vez que pensamos en nosotros mismos con desprecio, cada vez que maltratamos o subestimamos a alguien cercano, o actuamos sin compasión contra personas a quienes no estamos vinculados, o faltamos el respeto a quienes no conocemos.

El sufrimiento comienza siempre con un corazón abandonado, extraviado, traicionado, un corazón con el que se ha perdido el contacto, del que se ha terminado por desesperar. Sin corazón o con el corazón cerrado, nos convertimos en responsables de todas las tiranías y catástrofes.

Depende pues de nuestro corazón. De nuestra capacidad para vivir a la altura de nuestros verdaderos sentimientos y necesidades. De nuestra valentía para elegir el amor como medio para la vida – no sólo para la supervivencia. Y para practicarlo, día a día, obstinadamente, con cada una de nuestras palabras y nuestros gestos.

En nombre de todos, también de aquéllos – especialmente de aquéllos – que eligen el sufrimiento para ellos mismos, para toda la humanidad. Ellos son quienes más lo necesitan.

Love we don’t do

The way I understand it, it’s all very simple: hatred, cruelty, violence, torture, killing, war are the direct result of fear and pain, which always, without exception, derive from a lack of love.

I find this picture on the newspaper and the first thing that crosses my mind after I stop shivering is the incredible vacuum of love generated by the experience of these hundreds of people floating in the Mediterranean Sea after the boat on which they tried to reach the coasts of Europe collapsed a couple of days ago.

I think of the love they never received as men and women capable of the best, eager to live, work, provide and enjoy, and that pushed them to run away or leave in search of it. I imagine the love that their children, partners, parents, siblings, friends won’t get from them and the hurting that this will cause. I picture the love of their dear ones, which they will be missing, and the grief that will take its place in their hearts. I envisage the love they won’t be able to give after the shock has frozen their bodies with fright and desperation. I recognize the love that we deny, them and us, we who set the rules and seal the borders and turn the newspaper page to forget all about it.

A whole universe of love lost with each single life drowned, uprooted or curtailed. Theirs and ours. Because peace, joy, beauty, wellbeing, abundance are hindered, endangered or destroyed for everyone with every sign of love we fail to make. It’s all very simple, it’s just our choice.

El amor que no creamos

Tal como yo lo entiendo, es todo muy simple: el odio, la crueldad, la violencia, la tortura, los asesinatos, la guerra son resultado directo del miedo y del dolor, que siempre, sin excepción, nacen de la falta de amor.

Encuentro esta fotografía en el periódico y lo primero que cruza mi mente cuando dejo de temblar es el increíble vacío de amor generado por la experiencia de estos cientos de personas flotando en el Mediterráneo después de que la barca en la que trataban de alcanzar las costas de Europa colapsara hace un par de días.

Pienso en el amor que nunca recibieron como hombres y mujeres capaces de lo mejor, deseosos de vivir, trabajar, proveer y disfrutar, y que los empujó a huir o a marcharse en su búsqueda. Imagino el amor que no podrán dar a sus hijos, parejas, padres, hermanos, amigos y el daño que esto provocará. Me figuro el amor que sus seres queridos no llegarán a regalarles y la desolación que lo sustituirá en sus corazones. Presiento el amor que no podrán ofrecer después de que el trauma haya congelado sus cuerpos a base de pánico y desesperación. Reconozco el amor que les estamos negando, a ellos y a nosotros mismos, quienes marcamos las reglas, sellamos las fronteras, pasamos la hoja del periódico para olvidarnos de todo.

Un universo entero de amor perdido con cada vida hundida, desarraigada o coartada. Suya y nuestra. Porque la paz, la alegría, la belleza, el bienestar, la abundancia son impedidos, amenazados o destruidos para todos con cada gesto de amor que dejamos de hacer. Es todo muy simple, nosotros elegimos.


This is where Lea sat on Saturday during our interview.

She welcomed us with cheerful words and the sweetest smile to her lovely little home, filled with the tokens of a lifetime of love. And when we were already under the spell of her gentleness and the camera was rolling, she surprised us with the unexpected.

Very calmly, without losing her tender expression, she presented to us the crudest and yet most obvious truth in every human story: that pain is never far from love and that it can be overwhelming, but that it is always for us to decide what we want to make of it.

When we finished, she wanted to treat us to coffee and cake. Unfortunately, we could not stay, but we carried the deep meaning of her sweetness and her mirth with us for the rest of the day and, I believe, forever.


Aquí es donde se sentó Lea el sábado durante nuestra entrevista.

Nos recibió en su encantadora casita, rebosante de imágenes de una vida llena de amor, con las palabras más amables y una sonrisa dulcísima. Y cuando ya habíamos caído bajo el hechizo de su gentileza y la cámara estaba filmando, nos sorprendió con lo inesperado.

Con gran serenidad, sin perder en ningún momento la ternura de su expresión, nos enfrentó a la verdad más cruda y a la vez más obvia de toda historia humana: que el dolor no se halla nunca lejos del amor y que puede ser arrasador, pero que siempre está en nuestras manos decidir lo que hacemos con él.

Al terminar, quiso invitarnos a café y a tarta. Por desgracia, no pudimos quedarnos, pero llevamos con nosotras el profundo significado de su dulzura y de su alegría durante el resto del día – y creo que para siempre.