Faith

I wish these words were music,
not just any music,
but the music this man listened to in his shattered bedroom
that very morning,
or maybe every morning while the next bombs lagged behind,
the music that swirled off his ancient record-player
(never mind if it actually played or was just on his mind)
filling the white-dusted air, scaling to the broken moulded ceiling,
flying out of the unframed windows to the ever-creeping labyrinth of streets,
flooding the silent sockets of less fortunate dwellings,
resonating in the sacred vacuum of Alepo.
I wish these words were music,
the music that he used to bring back all the roses,
his wife’s smell on the sheets,
the chattering of sparrows,
the shades of the acacias,
the squealing of the tram,
the calling of the prayer,
the full and glowing bodies of the living,
the blessing of a universe of souls.
Let me at least offer this poem
to honour his faith to reach for beauty through the nightmare,
to thank for the love that he knew how to do.


Fe

Ojalá estas palabras fueran música,
mas no una música cualquiera,
sino la que este hombre escuchó entre las ruinas de su dormitorio
esa misma mañana,
o quizás todas las mañanas mientras las próximas bombas se demoraban,
la música que brotó de su antiguo tocadiscos
(no importa que tocara en realidad o sólo en su recuerdo)
llenando el blanco aire polvoriento, elevándose hasta las quebradas molduras,
volcándose por las descabaladas ventanas hacia el creciente laberinto de calles,
inundando las cuencas silenciosas de hogares más aciagos,
resonando en el sagrado vacío de Alepo.
Ojalá estas palabras fueran música,
la música que él uso para traer de vuelta las rosas,
el olor de su mujer sobre las sábanas,
la cháchara de los gorriones,
la sombra de las acacias,
el chirrido del tranvía,
la llamada a la oración,
el redondo resplandor del cuerpo de los vivos,
la bendición de un universo de almas.
Dejadme que al menos ofrezca este poema
para honrar su fe en alcanzar la belleza en medio del infierno,
para dar gracias por el amor que él aún supo hacer.

Shelter

Warm hands for the livid skin.

Glowing words for the darkened heart.

A home in the midst of winter, under the icy storm, through the threatening night.

A presence for a presence. A silence to believe.

The prayer of the living. The love that will become.

Morning is still afar.

Let us all be shelter.


Refugio

El calor de unas manos sobre la piel lívida.

La luz de las palabras sobre un corazón sombrío.

Un hogar en mitad del invierno, bajo la tormenta de hielo, en la noche plena de amenazas.

Presencia para la presencia. Silencio para creer.

La oración de los que viven. El amor que deviendrá.

La mañana aún queda lejos.

Seamos todos refugio.

Everywhere


Many of you may have already seen this video, it’s been on the news and on many websites this last week.

By bringing it here, I want to remind myself and everyone that there are thousands and thousands of people out there working day and night in the name of love for those who need it most urgently -ultimately, for all human kind.

I would like to honour their commitment, dedication, generosity, strength, perseverance, creativity and inspiration.

They constantly accomplish things we cannot even imagine. But I am sure that even their most ambitious and sensitive projects began by looking someone in the eyes and really seeing them.

This is the way love is done each time.


En todas partes

Muchos de vosotros habréis visto ya este vídeo. Lo mostraron en las noticias y ha aparecido en muchas páginas web esta última semana.

Trayéndolo aquí, quiero recordar, a mí misma y a todos, que hay miles y miles de personas ahí fuera trabajando día y noche en nombre del amor para quienes lo necesitan con más urgencia y, en último término, para toda la humanidad.

Deseo honrar aquí su compromiso, su dedicación, su generosidad, su fuerza, su perseverancia, su creatividad y su inspiración.

Llevan a cabo constantemente cosas que nosotros ni siquiera podemos imaginar. Pero estoy segura de que incluso sus proyectos más ambiciosos y sensibles comenzaron cuando miraron a alguien a los ojos y lo vieron realmente.

Así es como el amor se hace cada vez.

Celebration

Yes, your guess is right!

Our Love like we do blog is exactly 1 year old today.

Three hundred and sixty-six days ago (2016 is a leap year!) I opened this little window to the world because I felt the need to say I had a project. And I didn’t only want to say that it existed, I wanted to share the process that it implied and that was just beginning back then.

Three hundred and sixty-six days later, which is certainly a lot of time, both Love like we do and I have grown in experience, understanding, depth, humbleness, determination, patience, strength, and, above all, love and gratitude.

Most especially to you, beautiful, warm-and-open-hearted, generous, wise and courageous people who have helped me make it possible and real every step of the way.

This celebration can only be with you and for you: HAPPY BIRTHDAY TO US ALL!


Celebración

Sí, ¡lo habéis adivinado!

El blog de Love like we do cumple hoy exactamente 1 año.

Hace trescientos sesenta y seis días (¡2016 es bisiesto!) que abrí esta pequeña ventana al mundo porque sentía la necesidad de contar que tenía un proyecto. Y no sólo quería contar que el proyecto existía, sino compartir el proceso que implicaba y que por entonces acababa de empezar.

Trescientos sesenta y seis días después, que es ciertamente un montón de tiempo, tanto Love like we do como yo hemos crecido en experiencia, comprensión, profundidad, humildad, determinación, paciencia, fuerza y, sobre todo, amor y gratitud.

Especialmente a vosotros, bella, generosa, sabia y valiente gente de corazón cálido y abierto, que me habéis ayudado a hacerlo posible y real paso a paso.

De modo que esta celebración sólo puede ser con vosotros y para vosotros: ¡FELIZ CUMPLEAÑOS A TODOS!

Rekindling old words

Last week, while writing a brief note for Suheil’s forty-days memorial service, I came across some words he said on an interview held with author Victor Perera in 1973, which can be read on Perera’s book “The Cross and the Pear Tree”.

Those words have been on my mind since then. My first impulse was to share them on this blog, but then I got afraid they would be misinterpreted or would offend someone. Forty-three years and an incredible amount of pain have passed since they were pronounced. There are terms among them that have a different weight now, there is a political dimension to them that allows for a long, delicate and probably fruitless discussion.

But as far as this project is concerned, I feel that the bottom line of Suheil’s words remains as valid and true as it always was. And not only for the land he talks about, but for everywhere else in the world.

So let me quote what a Christian Arab who lived in Israel said to a Jewish Guatemalan at a café long ago:

“The fact is that the Holy Land cannot be owned. It does not belong to anybody. It rejects all territorial claims based on the Torah, the New Testament or the Koran. This can never be a Palestinian state or a Christian state any more than it can be a Zionist state. These rocks are only for those who can love Jerusalem without the desire to possess her.”

Nothing in this world is ours but the love that we do. And, in reality, not even this: for we are that love (or the lack of it), we don’t own it.


Reavivando viejas palabras

La semana pasada, mientras escribía una nota breve para el funeral de Suheil, encontré unas palabras suyas en una entrevista que le hizo el escritor Victor Perera en 1973 y que aparece reproducida en el libro de Perera “The Cross and the Pear Tree” (“La cruz y el peral”).

Desde entonces tengo esas palabras muy presentes. Mi primer impulso fue compartirlas en este blog, pero luego temí que pudieran ser malinterpretadas o que ofendieran a alguien. Han pasado cuarenta y tres años y una cantidad increíble de dolor desde que fueron pronunciadas. Entre ellas hay términos que ahora tienen un peso diferente. Poseen una dimensión política que daría fácilmente lugar a una larga, delicada y probablemente estéril discusión.

Pero en lo que concierne a este proyecto, siento que la conclusión a la que llega Suheil sigue siendo tan válida y cierta como siempre lo fue. Y no sólo para la tierra de la que él habla, sino para todos los lugares del mundo.

Permitidme pues que cite lo que un árabe cristiano que vivía en Israel le dijo a un judío guatemalteco en un café hace ya mucho tiempo:

“El hecho es que Tierra Santa no puede ser poseída. No pertenece a nadie. Rechaza toda reivindicación territorial basada en la Torá, el Nuevo Testamento o el Corán. No puede ser un estado palestino o un estado cristiano más de lo que puede ser un estado sionista. Estas rocas sólo son para aquéllos que aman Jerusalén sin el deseo de apoderarse de ella.”

Nada en este mundo nos pertenece, salvo el amor que creamos. Y, en realidad, ni siquiera éste: pues somos ese amor (o la falta de él), pero no es propiedad nuestra.

Conscience

This is a recent picture of the area outside Holot Detention Centre (Negev desert, Israel), which I visited last June. Behind the asylum seekers gathered in it, it is possible to see a series of food stands that some of them managed to build during the long months of their useless and hopeless forced stay there.

A few days ago the authorities destroyed those food stands, which were -and I quote the March for Freedom Volunteers’ email on the matter- “the main outlet they had for some decent nutrition and ‘escape’ from the monotony and depression inside Holot”. In addition, the stands’ owners were arrested.

While I sleep, take a shower, work on this project, have lunch, read, watch a movie, write to someone dear to me, there are people losing their last reason for hope. As if it weren’t enough that they already lost their home, job, family, friends, land, language, health, integrity, freedom, dignity, love.

Whether they die or survive, there are people losing their lives right now, this very moment, all the time. Hundreds of thousands, millions of them. All over the planet, in Europe, in our countries, in this city, a couple of streets away.

I want to be conscious of it every single minute of the life I have the privilege to keep. And when I talk to someone, buy something, go for a walk, drink some coffee, I want to do it with love to honour this life. It is my obligation as a human being. So that their deaths, pain and losses are not in vain.


Conciencia

Ésta es una imagen reciente del exterior del Centro de Detención de Holot (desierto del Negev, Israel) que visité en junio pasado. Detrás de los demandantes de asilo allí reunidos, se ve una serie de puestos de comida que algunos de ellos lograron levantar durante los largos, estériles y desesperantes meses de estancia forzada en el centro.

Esta misma semana las autoridades destruyeron esos puestos, que eran -y cito el correo electrónico de March for Freedom Volunteers sobre el asunto- “la principal salida que tenían para conseguir comida decente y ‘escapar’ de la monotonía y depresión que se viven dentro de Holot”. Los dueños de los puestos fueron arrestados.

Mientras duermo, me doy una ducha, trabajo en este proyecto, como, leo, veo una película, escribo a alguien querido, hay personas que están perdiendo su último motivo para la esperanza. Como si no fuera suficiente con haber perdido ya su hogar, su empleo, su familia, sus amigos, su tierra, su idioma, su salud, su integridad, su libertad, su dignidad, su amor.

Mueran o sobrevivan, hay personas que están perdiendo su vida ahora mismo, en este instante, todo el tiempo. Cientos de miles, millones de ellas. En todo el planeta, en Europa, en nuestros países, en esta ciudad, a dos calles de aquí.

Quiero ser consciente de ello cada minuto de la vida que tengo el privilegio de conservar. Y cuando hable con alguien, compre algo, salga a dar un paseo, tome un café, quiero hacerlo con amor para honrar esta vida. Es mi obligación como ser humano. Para que sus muertes, sus pérdidas y su dolor no sean en vano.