Conscience

This is a recent picture of the area outside Holot Detention Centre (Negev desert, Israel), which I visited last June. Behind the asylum seekers gathered in it, it is possible to see a series of food stands that some of them managed to build during the long months of their useless and hopeless forced stay there.

A few days ago the authorities destroyed those food stands, which were -and I quote the March for Freedom Volunteers’ email on the matter- “the main outlet they had for some decent nutrition and ‘escape’ from the monotony and depression inside Holot”. In addition, the stands’ owners were arrested.

While I sleep, take a shower, work on this project, have lunch, read, watch a movie, write to someone dear to me, there are people losing their last reason for hope. As if it weren’t enough that they already lost their home, job, family, friends, land, language, health, integrity, freedom, dignity, love.

Whether they die or survive, there are people losing their lives right now, this very moment, all the time. Hundreds of thousands, millions of them. All over the planet, in Europe, in our countries, in this city, a couple of streets away.

I want to be conscious of it every single minute of the life I have the privilege to keep. And when I talk to someone, buy something, go for a walk, drink some coffee, I want to do it with love to honour this life. It is my obligation as a human being. So that their deaths, pain and losses are not in vain.


Conciencia

Ésta es una imagen reciente del exterior del Centro de Detención de Holot (desierto del Negev, Israel) que visité en junio pasado. Detrás de los demandantes de asilo allí reunidos, se ve una serie de puestos de comida que algunos de ellos lograron levantar durante los largos, estériles y desesperantes meses de estancia forzada en el centro.

Esta misma semana las autoridades destruyeron esos puestos, que eran -y cito el correo electrónico de March for Freedom Volunteers sobre el asunto- “la principal salida que tenían para conseguir comida decente y ‘escapar’ de la monotonía y depresión que se viven dentro de Holot”. Los dueños de los puestos fueron arrestados.

Mientras duermo, me doy una ducha, trabajo en este proyecto, como, leo, veo una película, escribo a alguien querido, hay personas que están perdiendo su último motivo para la esperanza. Como si no fuera suficiente con haber perdido ya su hogar, su empleo, su familia, sus amigos, su tierra, su idioma, su salud, su integridad, su libertad, su dignidad, su amor.

Mueran o sobrevivan, hay personas que están perdiendo su vida ahora mismo, en este instante, todo el tiempo. Cientos de miles, millones de ellas. En todo el planeta, en Europa, en nuestros países, en esta ciudad, a dos calles de aquí.

Quiero ser consciente de ello cada minuto de la vida que tengo el privilegio de conservar. Y cuando hable con alguien, compre algo, salga a dar un paseo, tome un café, quiero hacerlo con amor para honrar esta vida. Es mi obligación como ser humano. Para que sus muertes, sus pérdidas y su dolor no sean en vano.

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3 Comments

  1. Firmo cada una de tus palabras de los tres últimos párrafos. Es un momento de dolor universal. Me duele, me cuesta vivir con alegría y me siento impotente. Esa es la verdad. Demasiada injusticia en un planeta tan exuberante, algo no marcha bien. ¡ que paren el mundo que yo me bajo ¡

    Y sé que no me bajaré pero dan ganas de hacerlo. No me bajaré porque pelearé como pueda.

    Un abrazo grande

    ¿ cómo va tu creación ?

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