Facing the Red Mountains, on Yom Kippur

In the midst of time, the desert. In the middle of the desert, peace. In the core of peace, water. Inside the water, release. Embedded in release, pleasure.

That of feeling that every single cell in our body and every single ounce of reality are a celebration of truth.

That of being fully ourselves and therefore as faithful as possible to life.

That of not needing anything and yet being willing to give all we have and take all that comes our way.

At the heart of pleasure, love.


Frente a las Montañas Rojas, el día de Yom Kippur

En mitad del tiempo, el desierto. En medio del desierto, la paz. En el centro de la paz, el agua. Dentro del agua, la entrega. Alojado en la entrega, el placer.

El de sentir que cada célula de nuestro cuerpo y cada átomo de realidad son una celebración de la verdad.

El de ser plenamente nosotros mismos y, por lo tanto, tan fieles como es posible a la vida.

El de no necesitar nada y a la vez estar dispuestos a dar todo cuanto tenemos y a recibir todo cuanto nos llega.

En el corazón del placer, el amor.

Advertisements

Encounters

Some of them will never be filmed. But they are happening, and they also belong to Love like we do.

People whom I have never met before, or only briefly, open the door of their houses to me. They invite me to come in, and sit down, and share with them a lovely breakfast or a tasty dinner, and tell them about myself, the project, my being in Israel.

And so I speak, and I listen. For they have so much to give, every one of them, without exception. Their vision and their understanding of things, their knowledge, expertise and work, their own personal stories, dreams, passions, uncertainties.

Sometimes, while I am looking in their eyes, feeling the heart of their words and their silences, I wish Yael and Naomi were near so we could record the miracle, the uniqueness of the moment, this sacred exchange.

It is just a fleeting wish, like the moment itself. Never mind. What truly matters, its enlarging imprint on love, remains forever.


Encuentros

Algunos nunca serán grabados. Pero están ocurriendo y también forman parte de Love like we do.

Personas a las que no conocía, o sólo brevemente, abren la puerta de sus casas para mí. Me invitan a entrar, a sentarme, a compartir con ellos un agradable desayuno o una sabrosa cena, y a que les cuente de mí, del proyecto, de mi estar en Israel.

Así que les hablo de ello, y les escucho. Porque tienen tanto que dar, todos ellos, sin excepción. Su visión y su comprensión de las cosas, sus conocimientos, su experiencia y su trabajo, sus propias historias, sueños, pasiones, incertidumbres.

A veces, mientras les miro a los ojos y siento el corazón de sus palabras y de sus silencios, desearía que Yael y Naomi estuvieran cerca para poder registrar el milagro, lo excepcional del momento, este sagrado intercambio.

Es un deseo fugaz, como lo es el momento en sí. Da igual. Lo que verdaderamente importa, su huella creciente sobre el amor, permanece siempre.

Rosh Hashana

Beyond the blinding and suffocating clouds of dust and confusion
that filled the air and our breath in the last few weeks of the old year,
there is the round crimson evidence of this pomegranate.

May its fullness and truth sow each of our days in this new year,
may it all be love.


Rosh Hashana

Más allá de las cegadoras y sofocantes nubes de polvo y confusión
que llenaron el aire y nuestro aliento durante las últimas semanas del viejo año,
está la redonda evidencia carmesí de esta granada.

Que su plenitud y verdad siembren cada uno de nuestros días en este año nuevo,
que todo sea amor.

Time

There is the time we know: calendars, phases, deadlines. And everything associated to it: plans, objectives, budgets, products.

And then there is the time we are: beauty, conscience, love. The music that we know by heart, the caress that still comforts us, our certainty that something is about to happen, our ability to model a piece of clay, the word that we treasure as a secret, the landscape that keeps crossing our dreams, the pear tree that suddenly blooms in mid-September.

A no-time time. An all-times time. The home of the living.

This is where I choose to stand. This is my way, my language. Here is the magical space where we meet those who want to share their experience of love with us, the sacred silence in which we listen to them. My knowledge that what we do is perfect and sufficient in itself, and that it already contains the exact form of what will be.

Just as perfect and sufficient. Like a flower – whatever the season.


Tiempo

Está el tiempo que conocemos: calendarios, fases, fechas límite. Y todo lo asociado con él: planes, objetivos, presupuestos, productos.

Y después está el tiempo que somos: belleza, conciencia, amor. La música que nos sabemos de memoria, la caricia que todavía nos conforta, la certeza de que algo está a punto de ocurrir, nuestra habilidad para modelar un trozo de barro, la palabra que atesoramos como un secreto, el paisaje que una y otra vez cruza nuestros sueños, el peral que florece de pronto a mitad de septiembre.

Un tiempo no-tiempo. Un tiempo todos-los-tiempos. El hogar de lo que vive.

Es aquí donde elijo posicionarme. Ésta es mi manera, mi lenguaje. Aquí existe el espacio mágico donde nos encontramos con aquellos que quieren compartir su experiencia del amor con nosotros, el silencio sagrado en el que los escuchamos. Mi conocimiento de que lo que hacemos es perfecto y suficiente por sí mismo y contiene ya la forma exacta de lo que será.

Igual de perfecto y suficiente. Como una flor – sea cual sea la estación.