Suheil

This is a view of Nazareth from the garden of the Sisters of St. Clare’s house where he was staying when my dear Silke and Sami introduced him to me.

He had suffered an accident and had to go through surgery. Everything went fine, but he couldn’t go back home yet, not until he had fully recovered and could walk up the thirteen steps to his door.

He agreed to the interview and we set a date. But when I got there, he wouldn’t let me turn on the voice recorder. He said it would block him, leave him speechless. And he wanted to talk and be listened, he had a long and passionate artist’s life to instruct me about – and so he did. On my way back to SimSim Guesthouse that evening, I couldn’t stop crying out of gratitude.

Today I got an email from Silke saying he passed away two weeks ago. He had to undergo a second surgery, contracted a virus, his lungs didn’t cope.

I thought I would always miss the radiant words he said that I couldn’t keep, now I regret even more not being able to sit with him and listen again to his husky, stubborn, proud, wise and endless voice.

May he also be granted a joyous artist’s afterlife that we may one day have the pleasure of hearing about!


Suheil

Ésta es una vista de Nazaret desde el jardín del hogar de las Hermanas Clarisas donde se alojaba cuando mis queridos Silke y Sami me lo presentaron.

Había sufrido un accidente y tuvieron que operarle. Todo salió bien, pero no podía regresar aún a casa, no hasta que se hubiera recuperado por completo y pudiera subir los trece escalones hasta su puerta.

Aceptó que le entrevistara y concertamos una cita. Pero llegado el momento no permitió que encendiera la grabadora. Dijo que le bloquearía, que le dejaría sin habla. Y él quería contarme y que yo le escuchara, tenía una larga y apasionada vida de artista sobre la que instruirme – y eso hizo. De camino a mi hostal esa tarde, no podía parar de llorar de gratitud.

Hoy he recibido un correo de Silke informándome de que falleció hace dos semanas. Tuvo que someterse a una segunda operación, contrajo un virus, sus pulmones dejaron de funcionar.

Creí que siempre echaría en falta las radiantes palabras que pronunció y yo no retuve, ahora lamento todavía más no poder sentarme de nuevo frente a él y escuchar su voz ronca, testaruda, orgullosa, sabia, interminable.

¡Ojalá le sea concedida una gozosa vida de artista también en el más allá y algún día tengamos el placer de oír hablar de ella!

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Help

The sun that inch by inch widens the day’s horizon, the earth that unfolds and breathes out its long torpid sleep, the drunkenness of the air sunk in warmth, the light that pierces the petals and multiplies – they all are.

But the greatest help comes from the faces that listen, the voices that answer, the presents they ungrudgingly leave at my door. Also here, in Spain, Love like we do is more and more an endeavour of many.

People are eager to know and offer what they have and, before they can even notice, their appreciation and creativity are already showering me with inspiration.

Thank goodness for all the agents of spring!


Ayuda

El sol que ensancha centímetro a centímetro el horizonte de los días, la tierra que se desdobla y exhala su largo sueño letárgico, la embriaguez del aire empapado de tibieza, la luz que atraviesa los pétalos y se multiplica – todos lo son.

Pero la mayor ayuda proviene de los rostros que escuchan, las voces que responden, los regalos que desinteresadamente depositan a mi puerta. También aquí, en España, Love like we do es cada vez más un empeño de muchos.

La gente quiere saber y ofrece cuanto tiene y, antes de que puedan darse cuenta, su aprecio y su creatividad están ya colmándome de inspiración.

¡Gracias al cielo por todos los agentes de la primavera!

Conscience

This is a recent picture of the area outside Holot Detention Centre (Negev desert, Israel), which I visited last June. Behind the asylum seekers gathered in it, it is possible to see a series of food stands that some of them managed to build during the long months of their useless and hopeless forced stay there.

A few days ago the authorities destroyed those food stands, which were -and I quote the March for Freedom Volunteers’ email on the matter- “the main outlet they had for some decent nutrition and ‘escape’ from the monotony and depression inside Holot”. In addition, the stands’ owners were arrested.

While I sleep, take a shower, work on this project, have lunch, read, watch a movie, write to someone dear to me, there are people losing their last reason for hope. As if it weren’t enough that they already lost their home, job, family, friends, land, language, health, integrity, freedom, dignity, love.

Whether they die or survive, there are people losing their lives right now, this very moment, all the time. Hundreds of thousands, millions of them. All over the planet, in Europe, in our countries, in this city, a couple of streets away.

I want to be conscious of it every single minute of the life I have the privilege to keep. And when I talk to someone, buy something, go for a walk, drink some coffee, I want to do it with love to honour this life. It is my obligation as a human being. So that their deaths, pain and losses are not in vain.


Conciencia

Ésta es una imagen reciente del exterior del Centro de Detención de Holot (desierto del Negev, Israel) que visité en junio pasado. Detrás de los demandantes de asilo allí reunidos, se ve una serie de puestos de comida que algunos de ellos lograron levantar durante los largos, estériles y desesperantes meses de estancia forzada en el centro.

Esta misma semana las autoridades destruyeron esos puestos, que eran -y cito el correo electrónico de March for Freedom Volunteers sobre el asunto- “la principal salida que tenían para conseguir comida decente y ‘escapar’ de la monotonía y depresión que se viven dentro de Holot”. Los dueños de los puestos fueron arrestados.

Mientras duermo, me doy una ducha, trabajo en este proyecto, como, leo, veo una película, escribo a alguien querido, hay personas que están perdiendo su último motivo para la esperanza. Como si no fuera suficiente con haber perdido ya su hogar, su empleo, su familia, sus amigos, su tierra, su idioma, su salud, su integridad, su libertad, su dignidad, su amor.

Mueran o sobrevivan, hay personas que están perdiendo su vida ahora mismo, en este instante, todo el tiempo. Cientos de miles, millones de ellas. En todo el planeta, en Europa, en nuestros países, en esta ciudad, a dos calles de aquí.

Quiero ser consciente de ello cada minuto de la vida que tengo el privilegio de conservar. Y cuando hable con alguien, compre algo, salga a dar un paseo, tome un café, quiero hacerlo con amor para honrar esta vida. Es mi obligación como ser humano. Para que sus muertes, sus pérdidas y su dolor no sean en vano.