I wish these words were music,
not just any music,
but the music this man listened to in his shattered bedroom
that very morning,
or maybe every morning while the next bombs lagged behind,
the music that swirled off his ancient record-player
(never mind if it actually played or was just on his mind)
filling the white-dusted air, scaling to the broken moulded ceiling,
flying out of the unframed windows to the ever-creeping labyrinth of streets,
flooding the silent sockets of less fortunate dwellings,
resonating in the sacred vacuum of Alepo.
I wish these words were music,
the music that he used to bring back all the roses,
his wife’s smell on the sheets,
the chattering of sparrows,
the shades of the acacias,
the squealing of the tram,
the calling of the prayer,
the full and glowing bodies of the living,
the blessing of a universe of souls.
Let me at least offer this poem
to honour his faith to reach for beauty through the nightmare,
to thank for the love that he knew how to do.


Ojalá estas palabras fueran música,
mas no una música cualquiera,
sino la que este hombre escuchó entre las ruinas de su dormitorio
esa misma mañana,
o quizás todas las mañanas mientras las próximas bombas se demoraban,
la música que brotó de su antiguo tocadiscos
(no importa que tocara en realidad o sólo en su recuerdo)
llenando el blanco aire polvoriento, elevándose hasta las quebradas molduras,
volcándose por las descabaladas ventanas hacia el creciente laberinto de calles,
inundando las cuencas silenciosas de hogares más aciagos,
resonando en el sagrado vacío de Alepo.
Ojalá estas palabras fueran música,
la música que él uso para traer de vuelta las rosas,
el olor de su mujer sobre las sábanas,
la cháchara de los gorriones,
la sombra de las acacias,
el chirrido del tranvía,
la llamada a la oración,
el redondo resplandor del cuerpo de los vivos,
la bendición de un universo de almas.
Dejadme que al menos ofrezca este poema
para honrar su fe en alcanzar la belleza en medio del infierno,
para dar gracias por el amor que él aún supo hacer.

One more flower on the quilt

For months our embroidery work was interrupted. It was more than enough to keep the fabric taut and the threads and needle ready. But September has brought us the opportunity to add a new motif to the spread of our project.

September for sound. The sound of those voices –weak, distant, somehow obscured in some of our recordings– that we wished to recover. Jorge joined our team and with his expert hands cleansed them and made them ring again. It was a most important assignment, for what would Love like we do be without the resonance of clear voices?

It comforts the heart to see the work prosper. What will the autumn provide? We’ve got the needle threaded!

Bordar una flor más

Durante meses el bordado estuvo interrumpido. Mantener el tejido tenso en el bastidor y los hilos y la aguja preparados era ya más que suficiente. Pero septiembre nos ha traído la oportunidad de añadir un nuevo motivo a la labor de nuestro proyecto.

Septiembre para el sonido. El sonido de aquellas voces –débiles, distantes, de algún modo oscurecidas en algunas de nuestras grabaciones– que deseábamos recuperar. Jorge se unió a nuestro equipo y sus manos expertas las limpiaron y las hicieron vibrar de nuevo. Era una tarea importante, porque ¿que sería Love like we do sin la clara resonancia de tantas voces?

Reconforta el corazón ver prosperar el trabajo. ¿Qué nos deparará el otoño? ¡Tenemos la aguja enhebrada!


Yes, your guess is right!

Our Love like we do blog is exactly 1 year old today.

Three hundred and sixty-six days ago (2016 is a leap year!) I opened this little window to the world because I felt the need to say I had a project. And I didn’t only want to say that it existed, I wanted to share the process that it implied and that was just beginning back then.

Three hundred and sixty-six days later, which is certainly a lot of time, both Love like we do and I have grown in experience, understanding, depth, humbleness, determination, patience, strength, and, above all, love and gratitude.

Most especially to you, beautiful, warm-and-open-hearted, generous, wise and courageous people who have helped me make it possible and real every step of the way.

This celebration can only be with you and for you: HAPPY BIRTHDAY TO US ALL!


Sí, ¡lo habéis adivinado!

El blog de Love like we do cumple hoy exactamente 1 año.

Hace trescientos sesenta y seis días (¡2016 es bisiesto!) que abrí esta pequeña ventana al mundo porque sentía la necesidad de contar que tenía un proyecto. Y no sólo quería contar que el proyecto existía, sino compartir el proceso que implicaba y que por entonces acababa de empezar.

Trescientos sesenta y seis días después, que es ciertamente un montón de tiempo, tanto Love like we do como yo hemos crecido en experiencia, comprensión, profundidad, humildad, determinación, paciencia, fuerza y, sobre todo, amor y gratitud.

Especialmente a vosotros, bella, generosa, sabia y valiente gente de corazón cálido y abierto, que me habéis ayudado a hacerlo posible y real paso a paso.

De modo que esta celebración sólo puede ser con vosotros y para vosotros: ¡FELIZ CUMPLEAÑOS A TODOS!


This is a view of Nazareth from the garden of the Sisters of St. Clare’s house where he was staying when my dear Silke and Sami introduced him to me.

He had suffered an accident and had to go through surgery. Everything went fine, but he couldn’t go back home yet, not until he had fully recovered and could walk up the thirteen steps to his door.

He agreed to the interview and we set a date. But when I got there, he wouldn’t let me turn on the voice recorder. He said it would block him, leave him speechless. And he wanted to talk and be listened, he had a long and passionate artist’s life to instruct me about – and so he did. On my way back to SimSim Guesthouse that evening, I couldn’t stop crying out of gratitude.

Today I got an email from Silke saying he passed away two weeks ago. He had to undergo a second surgery, contracted a virus, his lungs didn’t cope.

I thought I would always miss the radiant words he said that I couldn’t keep, now I regret even more not being able to sit with him and listen again to his husky, stubborn, proud, wise and endless voice.

May he also be granted a joyous artist’s afterlife that we may one day have the pleasure of hearing about!


Ésta es una vista de Nazaret desde el jardín del hogar de las Hermanas Clarisas donde se alojaba cuando mis queridos Silke y Sami me lo presentaron.

Había sufrido un accidente y tuvieron que operarle. Todo salió bien, pero no podía regresar aún a casa, no hasta que se hubiera recuperado por completo y pudiera subir los trece escalones hasta su puerta.

Aceptó que le entrevistara y concertamos una cita. Pero llegado el momento no permitió que encendiera la grabadora. Dijo que le bloquearía, que le dejaría sin habla. Y él quería contarme y que yo le escuchara, tenía una larga y apasionada vida de artista sobre la que instruirme – y eso hizo. De camino a mi hostal esa tarde, no podía parar de llorar de gratitud.

Hoy he recibido un correo de Silke informándome de que falleció hace dos semanas. Tuvo que someterse a una segunda operación, contrajo un virus, sus pulmones dejaron de funcionar.

Creí que siempre echaría en falta las radiantes palabras que pronunció y yo no retuve, ahora lamento todavía más no poder sentarme de nuevo frente a él y escuchar su voz ronca, testaruda, orgullosa, sabia, interminable.

¡Ojalá le sea concedida una gozosa vida de artista también en el más allá y algún día tengamos el placer de oír hablar de ella!


A huge field of days in front of us.
A whole life of days to be thankful for.
A daily reminder of the freedom we’ve got -no matter how small- to be trully worthy of that gift.
A daily chance to be loyal to ourselves and choose to be freer.
A space to daily turn our freedom into love.
A time to make of love everyone’s right to live freely
in peace
and justice
and joy
every single day under the sun.


Un inmenso campo de días frente a nosotros.
Una vida entera de días por la que estar agradecidos.
Un recordatorio diario de la libertad de que disponemos -por pequeña que sea- para hacernos merecedores de ese regalo.
Una oportunidad diaria para ser leales a nosotros mismos y elegir ser más libres.
Un espacio para transformar a diario nuestra libertad en amor.
Un tiempo para hacer de ese amor el derecho de todos a vivir libremente
en paz
con justicia
y alegría
cada hermoso día bajo el sol.