One more flower on the quilt

For months our embroidery work was interrupted. It was more than enough to keep the fabric taut and the threads and needle ready. But September has brought us the opportunity to add a new motif to the spread of our project.

September for sound. The sound of those voices –weak, distant, somehow obscured in some of our recordings– that we wished to recover. Jorge joined our team and with his expert hands cleansed them and made them ring again. It was a most important assignment, for what would Love like we do be without the resonance of clear voices?

It comforts the heart to see the work prosper. What will the autumn provide? We’ve got the needle threaded!


Bordar una flor más

Durante meses el bordado estuvo interrumpido. Mantener el tejido tenso en el bastidor y los hilos y la aguja preparados era ya más que suficiente. Pero septiembre nos ha traído la oportunidad de añadir un nuevo motivo a la labor de nuestro proyecto.

Septiembre para el sonido. El sonido de aquellas voces –débiles, distantes, de algún modo oscurecidas en algunas de nuestras grabaciones– que deseábamos recuperar. Jorge se unió a nuestro equipo y sus manos expertas las limpiaron y las hicieron vibrar de nuevo. Era una tarea importante, porque ¿que sería Love like we do sin la clara resonancia de tantas voces?

Reconforta el corazón ver prosperar el trabajo. ¿Qué nos deparará el otoño? ¡Tenemos la aguja enhebrada!

Celebration

Yes, your guess is right!

Our Love like we do blog is exactly 1 year old today.

Three hundred and sixty-six days ago (2016 is a leap year!) I opened this little window to the world because I felt the need to say I had a project. And I didn’t only want to say that it existed, I wanted to share the process that it implied and that was just beginning back then.

Three hundred and sixty-six days later, which is certainly a lot of time, both Love like we do and I have grown in experience, understanding, depth, humbleness, determination, patience, strength, and, above all, love and gratitude.

Most especially to you, beautiful, warm-and-open-hearted, generous, wise and courageous people who have helped me make it possible and real every step of the way.

This celebration can only be with you and for you: HAPPY BIRTHDAY TO US ALL!


Celebración

Sí, ¡lo habéis adivinado!

El blog de Love like we do cumple hoy exactamente 1 año.

Hace trescientos sesenta y seis días (¡2016 es bisiesto!) que abrí esta pequeña ventana al mundo porque sentía la necesidad de contar que tenía un proyecto. Y no sólo quería contar que el proyecto existía, sino compartir el proceso que implicaba y que por entonces acababa de empezar.

Trescientos sesenta y seis días después, que es ciertamente un montón de tiempo, tanto Love like we do como yo hemos crecido en experiencia, comprensión, profundidad, humildad, determinación, paciencia, fuerza y, sobre todo, amor y gratitud.

Especialmente a vosotros, bella, generosa, sabia y valiente gente de corazón cálido y abierto, que me habéis ayudado a hacerlo posible y real paso a paso.

De modo que esta celebración sólo puede ser con vosotros y para vosotros: ¡FELIZ CUMPLEAÑOS A TODOS!

Sacred space

It’s not enough, not for me, not for anyone.

It’s not enough that I carry this project in my heart while life happens. Especially when life keeps on posing challenges that demand so much energy and dedication and apparently drag me away from my purpose.

Days settle like strata, voices thin out in the distance. A void breaks in that can easily be misinterpreted as neglect, indifference, relinquishment, oblivion.

It is nearly six months since I last was in Israel. And I still can’t go back. And I know that I won’t in quite a long time.

So while I am here and so much absorbed in the effort of securing the very basics, I need to find the way to revive Love like we do outside of me.

Give it a time, however brief, that can’t be ignored or violated. And in that time, nurture it with whatever beauty and knowledge I happen to capture in my comings and goings. Tune it like a musical instrument, arrange it as in a Japanese ritual, mold it and paint it like an exquisite porcelain bowl.

Do it consciously, actively, earnestly, diligently, in yet another challenge, but one that will bring me back closer to the core of meaning, that sacred space.


Espacio sagrado

No basta, ni para mí, ni para nadie.

No basta con que custodie este proyecto en mi corazón mientras sucede la vida. Sobre todo cuando la vida sigue planteándome retos que exigen tanta energía y dedicación y que aparentemente me arrastran lejos de mi propósito.

Los días se depositan como estratos, las voces se dispersan en la distancia. Irrumpe un vacío que puede ser fácilmente malinterpretado como negligencia, abandono, renuncia, olvido.

Hace casi seis meses que estuve por última vez en Israel. Y no puedo volver todavía. Y sé que tardaré un largo tiempo en hacerlo.

De modo que, mientras estoy aquí, tan absorbida en el esfuerzo de asegurar lo más básico, necesito encontrar la manera de reavivar Love like we do fuera de mí.

Darle un tiempo, aunque breve, que no pueda ser ignorado ni violado. Y en ese tiempo, nutrirlo con toda la belleza y el conocimiento que logre captar en mis idas y venidas. Afinarlo como un instrumento musical, ordenarlo como en un ritual japonés, moldearlo y pintarlo como un delicado cuenco de porcelana.

Y hacerlo consciente y activamente, con empeño y diligencia. Es otro reto más, pero uno que volverá a acercarme al centro del sentido, ese espacio sagrado.

Singing

I don’t do it well. My voice breaks every time I reach a higher note and I am often off key. I don’t know what my timbre is, what scale I should use. But I do it anyway.

It softens my chest, widens my breath, lifts my gaze, lights up my joy.

These ardous days, when working or looking for work consumes most of my time, when the only thing I can do for Love like we do is take it everywhere with me and hold it to my heart like a cluster of flowers, I sing.

Singing nourishes every memory my body has of the deepest soul and purpose of this project. It keeps the flowers fresh. It celebrates life exactly as it is.


Cantar

No lo hago bien. Mi voz se rompe cada vez que alcanzo una nota alta y con frecuencia simplemente desafino. No sé cuál es mi timbre, qué escala debería usar. Pero lo hago de todos modos.

Suaviza mi pecho, amplía mi respiración, eleva mi mirada, enciende mi alegría.

Estos días arduos, cuando trabajar o buscar trabajo consume la mayor parte de mi tiempo, cuando lo único que puedo hacer por Love like we do es llevarlo siempre conmigo y abrazarlo como a una nebulosa de flores, canto.

Cantar nutre cada registro que mi cuerpo conserva del alma y el propósito más profundos de este proyecto. Mantiene frescas las flores. Celebra la vida exactamente tal cual es.

In good company

Sometimes, when I am in the midst of work, in this quiet northern region where I have come to put the material for the project in order, things get suddenly blurry.

The pieces don’t fit anymore, the words lack sense, the images seem hopelessly clumsy. I am weary, I lose direction. Too many hours inside the sea can definitely lead to bewilderment.

For a moment, I feel helpless: the work is too demanding or I am just not made for it.

But then I stop and breathe and think of my companions. All those brave women and men who are right now in their studios and workshops industriously opening a space for their hearts through their music, paintings, poems, dance, ideas, plays, sculptures, photographs, scripts, designs… They also stumble and lose patience and want to give up now and then, but most of the time they persevere. They do it because otherwise their hearts wouldn’t live and because what they bring in them is indeed for all of us.

I take comfort in knowing they are out there. And when I am particularly dismayed, I reach out to them. Soon their voices reply from afar, a message arrives, the phone rings. Going back to work afterwards feels like it truly is: a gift and an honour.


En buena compañía

A veces, cuando estoy en mitad del trabajo, en esta apacible región del norte adonde he venido a ordenar el material para el proyecto, todo se vuelve repentinamente borroso.

Las piezas ya no encajan, las palabras carecen de sentido, las imágenes resultan irremediablemente torpes. Estoy cansada, pierdo la orientación. Demasiadas horas bajo el mar pueden ciertamente causar aturdimiento.

Por un momento, me siento incapaz: el trabajo es demasiado exigente o quizás yo no estoy hecha para él.

Pero entonces me paro, respiro y pienso en mis compañeros. Todas esas mujeres y hombres valientes que están ahora mismo en sus talleres y estudios abriendo laboriosamente un espacio para su corazón a través de su música, sus pinturas, sus poemas, su danza, sus ideas, sus obras de teatro, sus esculturas, sus fotografías, sus guiones, sus diseños… Ellos también tropiezan y pierden la paciencia y quieren abandonar de vez en cuando, pero la mayor parte del tiempo perseveran. Lo hacen porque de otra manera sus corazones no podrían vivir y porque lo que traen en ellos es en realidad para todos.

Me reconforta saber que están ahí. Y cuando me siento especialmente abatida, los invoco. Enseguida sus voces comienzan a responder desde lejos, llega un mensaje, suena el teléfono. Después retomo el trabajo como lo que de verdad es: un honor y un regalo.

Geography

A distance of barely 7 degrees of latitude, though enough to create different worlds.

It was rainy when I left Israel two days ago, but at noon I could still walk around in short sleeves and at Eva’s turquoise porch the flowers were bursting with colours.

In Madrid, autumn seems to be mild this year, and yet the fruits of the strawberry trees are ripe and I needed a warm coat to go out on errands this morning.

Luckily, love is present and plentiful regardless of coordinates. And, as a dear friend told me not long ago, it doesn’t dissipate so fast. It welcomes me now back in Spain, I trust it will wait for me long enough in Israel.

That which I carry in my heart I will shelter through all harsh weathers.


Geografía

Una distancia de apenas 7 grados de latitud y, sin embargo, basta para dar lugar a mundos diferentes.

Lloviznaba cuando dejé Israel hace dos días, pero hacia el mediodía aún era posible estar en manga corta y en el porche azul turquesa de Eva las flores estallaban de color.

En Madrid, parece que el otoño está siendo suave, aun así ya han madurado los madroños y esta mañana he necesitado un abrigo grueso para salir a la calle.

Por suerte, el amor está presente en abundancia sean cuales sean las coordenadas. Y, como hace poco me dijo un amigo muy querido, no se disipa tan rápidamente. Me da la bienvenida ahora de regreso a España, confío en que me espere lo suficiente en Israel.

El que llevo en el corazón lo cobijaré frente a todas las inclemencias.