Shalom

This is where Shalom sat yesterday morning during our interview.

The picture on the left is of his beautiful daughter, Michal. Shalom’s words were full of love for her, but not only for her: for all his children, for his wife, for his friends, for everyone.

He knows, he has learnt the greatest lesson the hardest way: we are in this life to love.

He said it with his warm and keen eyes and his expressive hands, and shared with us a million different anecdotes to explain it, with the serenity and determination that only experience provides.

His is a story of devotion through surrender: to the heart and to what is bigger than us. Humbly, courageously, unconditionally.


Shalom

Aquí es donde estuvo sentado Shalom durante nuestra entrevista de ayer.

La fotografía que aparece a la izquierda es de su preciosa hija, Michal. Las palabras de Shalom estaban llenas de amor por ella, pero no sólo por ella: por todos sus hijos, por su esposa, por sus amigos, por todo el mundo.

Él sabe, él ha aprendido la lección más grande por el camino más duro: estamos en esta vida para amar.

Lo dijo con sus ojos, tan cálidos como directos, y con sus expresivas manos, y compartió con nosotras un millón de anécdotas distintas para explicarlo, con la serenidad y la determinación que sólo proporciona la experiencia.

La suya es una historia de devoción a través de la entrega: al corazón y a lo que es más grande que nosotros. Humilde y valientemente, sin condiciones.

Peace

Not far to the east of where I live there is a several metres high concrete wall that isolates and estranges two entire populations from one another.

Also close, in the opposite direction, there is an old decaying prison surrounded by waves of barbed wire – another bigger, more modern facility can be seen on the right less than fifteen kilometres down the road.

In the neighbouring town, aged men and young pregnant mothers with toddlers holding at their skirts seat in otherwise empty yards around cheaply-constructed, neglected, only apparently derelict buildings.

At almost every bus stop, extremely young and blooming men and women dressed in uniforms and carrying heavy weapons wait, alone or in groups, to board the next bus and be taken to their destination and duties.

In the evening, along other bus routes, large groups of men return home to their remote villages after a long day’s work and still have the strength to joke around loudly in their own language.

Peace, for me, is embracing everything and everyone: the seen and the unseen, those on this side of the wall, the fence, the street, the order, the right and those on the other. Looking at them with acknowledgement, often bringing them to mind so as not to forget them, giving them a place in my heart, blessing their presence, being thankful for their existence, respecting their destinies whatever they may be.

As in the song by Estrella Morente: “in between the two forces…”. To create a broader and higher space where any parting is meaningless.

In these days of unravelled violence, more than ever.


Paz

No lejos de donde vivo, en dirección este, hay un muro de hormigón de varios metros de altura que aísla y aliena a dos poblaciones enteras.

También cerca, en dirección opuesta, hay una vieja cárcel ruinosa rodeada de olas de alambre de espino – otra, de mayor tamaño, más moderna, puede verse a la derecha a menos de quince kilómetros por esa misma carretera.

En la ciudad vecina, hombres envejecidos y jóvenes madres embarazadas con niños pequeños agarrados a sus faldas se sientan en patios solitarios en medio de edificios de construcción barata, decrépitos, sólo aparentemente abandonados.

Casi en cada parada de autobús, hombres y mujeres extremadamente jóvenes y rebosantes de salud, vestidos de uniforme y cargados con pesadas armas, esperan solos o en grupo a ser trasladados de vuelta a sus bases y a sus obligaciones.

A última hora de la tarde, en autobuses que siguen otras rutas, nutridos grupos de hombres regresan a sus hogares en pueblos distantes después de una larga jornada de trabajo y aún tienen fuerzas para bromear ruidosamente en su propio idioma.

La paz, para mí, es abrazarlo todo y a todos: lo que se ve y lo que no se ve, a aquéllos que están a este lado del muro, de la alambrada, de la calle, de la orden, del derecho y a aquéllos que están al otro lado. Mirarlos con reconocimiento, tenerlos en mente a menudo para no olvidarlos, darles un lugar en mi corazón, bendecir su presencia, dar gracias por su existencia, respetar sus destinos sean cuales sean.

Como en la canción de Estrella Morente: “en medio de las dos fuerzas…”. Para crear un espacio mayor, más elevado, donde cualquier separación y división carecen de sentido.

En estos días de violencia desatada, más que nunca.

Responsibility

A friend told me, not long ago, that salvation for humanity will only come through suffering, that only facing extreme distress and pain we will be able to react in order to outlive ourselves.

These words hurt me like a blow on the chest, like a knife in the belly.

In my understanding, suffering is an eternal source of suffering. Choosing it as a means for salvation is the most anti-human decision, a way of perpetuating all kind of hopelessness, violence and slavery.

Crimes are committed, massacres happen, exodus are unleashed, wars break out every time we think scornfully of ourselves, we mistreat or take those who are close to us for granted, we act mercilessly against those we are not attached to, we fail to respect those we have never met.

Suffering always begins with a forsaken heart, a heart that has been misplaced, lost contact with, despaired of, betrayed. Heart-less or closed-hearted, we are responsible for all tyrannies and catastrophes.

It is therefore up to our hearts. To our capacity to live up to our true feelings and needs. To our courage to choose love as a means for life – not just survival. And to practice it daily, stubbornly, through every single one of our words and gestures.

In the name of everyone, also of those – especially of those – who choose suffering for themselves, for all of us. They need it the most.


Responsabilidad

Un amigo me dijo hace poco que la humanidad podrá salvarse únicamente a través del sufrimiento, que sólo enfrentados al peligro y el dolor extremos seremos capaces de reaccionar para tratar de sobrevivir.

Estas palabras me dolieron como un golpe en el pecho, como un cuchillo en el vientre.

Tal como yo lo entiendo, el sufrimiento es una fuente eterna de sufrimiento. Elegirlo como medio para la salvación es la decisión más contraria a lo humano, un modo de perpetuar toda forma de desesperanza, violencia y esclavitud.

Cometemos crímenes, provocamos masacres, desatamos éxodos, iniciamos guerras cada vez que pensamos en nosotros mismos con desprecio, cada vez que maltratamos o subestimamos a alguien cercano, o actuamos sin compasión contra personas a quienes no estamos vinculados, o faltamos el respeto a quienes no conocemos.

El sufrimiento comienza siempre con un corazón abandonado, extraviado, traicionado, un corazón con el que se ha perdido el contacto, del que se ha terminado por desesperar. Sin corazón o con el corazón cerrado, nos convertimos en responsables de todas las tiranías y catástrofes.

Depende pues de nuestro corazón. De nuestra capacidad para vivir a la altura de nuestros verdaderos sentimientos y necesidades. De nuestra valentía para elegir el amor como medio para la vida – no sólo para la supervivencia. Y para practicarlo, día a día, obstinadamente, con cada una de nuestras palabras y nuestros gestos.

En nombre de todos, también de aquéllos – especialmente de aquéllos – que eligen el sufrimiento para ellos mismos, para toda la humanidad. Ellos son quienes más lo necesitan.

Encounters

Some of them will never be filmed. But they are happening, and they also belong to Love like we do.

People whom I have never met before, or only briefly, open the door of their houses to me. They invite me to come in, and sit down, and share with them a lovely breakfast or a tasty dinner, and tell them about myself, the project, my being in Israel.

And so I speak, and I listen. For they have so much to give, every one of them, without exception. Their vision and their understanding of things, their knowledge, expertise and work, their own personal stories, dreams, passions, uncertainties.

Sometimes, while I am looking in their eyes, feeling the heart of their words and their silences, I wish Yael and Naomi were near so we could record the miracle, the uniqueness of the moment, this sacred exchange.

It is just a fleeting wish, like the moment itself. Never mind. What truly matters, its enlarging imprint on love, remains forever.


Encuentros

Algunos nunca serán grabados. Pero están ocurriendo y también forman parte de Love like we do.

Personas a las que no conocía, o sólo brevemente, abren la puerta de sus casas para mí. Me invitan a entrar, a sentarme, a compartir con ellos un agradable desayuno o una sabrosa cena, y a que les cuente de mí, del proyecto, de mi estar en Israel.

Así que les hablo de ello, y les escucho. Porque tienen tanto que dar, todos ellos, sin excepción. Su visión y su comprensión de las cosas, sus conocimientos, su experiencia y su trabajo, sus propias historias, sueños, pasiones, incertidumbres.

A veces, mientras les miro a los ojos y siento el corazón de sus palabras y de sus silencios, desearía que Yael y Naomi estuvieran cerca para poder registrar el milagro, lo excepcional del momento, este sagrado intercambio.

Es un deseo fugaz, como lo es el momento en sí. Da igual. Lo que verdaderamente importa, su huella creciente sobre el amor, permanece siempre.

Honesty

We sat around the white-clothed table, Naomi, Yael and I, in Eva’s magical garden, under the full August moon and the fragrant whispering trees, the small round fountain gurgling in the dark.

Adam was sleeping soundly in his bed. Eva had left, but not without offering us some fresh light water and a delicious homemade cake. The night couldn’t be more peaceful.

It was an important gathering. We had agreed to watch, each of us separately, the interviews recorded until now and then meet and share our impressions, discuss all possible improvements and decide on the next steps of our work.

But soon the truth was made obvious. It was in my heart, it had been there for days, for weeks even, and every sentence that Yael and Naomi said, with more respect and love than I can ever thank them for, reflected it.

It is time for me to take a stand, to own my place, to speak my word and, through it, explain our actions and give this story its actual meaning. A single candle will shed enough light, but it needs to be true and it needs to be mine.


Honestidad

Nos sentamos alrededor de la mesa con su mantel blanco, Naomi, Yael y yo, en el jardín mágico de Eva, bajo la luna llena de agosto y los árboles susurrantes, la pequeña fuente redonda borboteando en la oscuridad.

Adam dormía profundamente en su cama. Eva se había marchado, no sin antes ofrecernos agua fresca y un delicioso bizcocho casero. La noche no podía ser más apacible.

Era una reunión importante. Habíamos acordado revisar, cada una por separado, las entrevistas grabadas hasta ahora y encontrarnos después para compartir impresiones, debatir cualquier mejora posible y decidir cómo continuar el trabajo.

Pero pronto la verdad se hizo evidente. Estaba en mi corazón desde hace días, semanas incluso, y cada frase que Yael y Naomi decían, con un respeto y un amor que nunca podré agradecerles bastante, la reflejaba.

Es tiempo de que yo me posicione, ocupe mi lugar, exprese lo que sé y lo que siento para explicar así lo que estamos haciendo y dar a esta historia su verdadero sentido. Una sola vela arrojará suficiente luz, pero tiene que ser auténtica y tiene que ser la mía.

About perspective

Before flying back to Madrid almost two weeks ago, I wrote here that I expected to gain some perspective on our work while in Spain.

Now I know that perspective can sometimes be deceiving.

First, there are all the elements that suddenly appear in the field of vision, packing it out and making it blurry: heat waves, accounts that do not quite balance, unanswered phone calls, small unexpected accidents, the distorted echo of lives that keep happening in my absence.

Then, there is the illusion of being able -because I am supposedly standing at a vantage point- to actually change things, to speed them up or slow them down, and to move at my will that which only responds to its own internal dynamics.

I am learning that perspective is useless without horizon and focus. And that, in Love like we do, both of them meet in the heart. I just need to return to it to really see what is next.


A propósito de la perspectiva

Antes de volar a Madrid hace casi dos semanas, escribí aquí que durante mi estancia en España esperaba adquirir cierta perspectiva sobre nuestro trabajo.

Ahora sé que la perspectiva puede a veces ser engañosa.

Primero están todos los elementos que aparecen de pronto en el campo de visión, abarrotándolo y emborronándolo: olas de calor, cuentas que no cuadran, llamadas sin respuesta, pequeños accidentes inesperados, el eco distorsionado de las vidas que siguen su curso en mi ausencia.

Luego está la falsa ilusión de creerme capaz -porque supuestamente me encuentro en una posición privilegiada- de cambiar las cosas, acelerándolas o ralentizándolas, y de mover a mi antojo eso que sólo responde a su propia dinámica interna.

Estoy aprendiendo que la perspectiva es inútil sin horizonte y sin foco. Y que en Love like we do ambos coinciden en el corazón. Necesito regresar a él para ver de verdad qué será lo próximo.

Uda

Here is where Uda sat this morning during our interview.

It is not her chair, it is not her house. Uda lives in a Palestinian town in the West Bank, a place that Israeli citizens like Naomi and Yael are not entitled to visit: Israeli law forbids it for security reasons. Uda herself needs to go through a military checkpoint and sometimes wait for hours before being allowed to enter Israel. And she does it several days a week.

But love does not care about borders and cannot be restricted by force or stopped because of differences. When Uda sat on that chair and looked at us with her amazingly bright eyes, love became our only territory and the common heart that was created while she spoke, our only home.

I wish you could have felt the warmth and power of her presence: when I got home I was still wrapped up in her light.

This is what happens when we share our time, space and love with people who only know about people.


Uda

Aquí es donde se ha sentado Uda durante nuestra entrevista de esta mañana.

No es su silla, no es su casa. Uda vive en una ciudad palestina en Cisjordania a la que ciudadanos israelíes como Naomi y Yael no pueden acceder: la ley israelí lo prohíbe por motivos de seguridad. La propia Uda tiene que atravesar un control militar y a menudo esperar varias horas antes de poder entrar en Israel. Y lo hace varios días a la semana.

Pero el amor no entiende de fronteras y no puede ser restringido por la fuerza ni interrumpido por las diferencias. Cuando Uda se ha sentado en esa silla y nos ha mirado con sus deslumbrantes ojos oscuros, el amor se ha convertido en nuestro único territorio y el corazón común que ha nacido mientras ella hablaba en nuestro único hogar.

Ojala hubierais podido sentir la calidez y el poder de su presencia: al volver a casa yo seguía envuelta en su luz.

Esto es lo que ocurre cuando compartimos nuestro tiempo, nuestro espacio y nuestro amor con personas que solo saben de personas.

Oded

On this elegant armchair sat Oded yesterday while we interviewed him.

Five minutes before the interview, his house was thriving with blissful Shabbat sound and movement: children waking up, a dog barking playfully, the door to the garden opening and closing at frequent intervals.

But when we started, there was nothing to be heard but the firm and husky voice of this handsome and wholehearted man. A voice that spoke of the happiness he draws from his choices in life and of his commitment to live up to the magnitude and depth of his feelings.

For us women it was a real privilege to listen to a man express himself like Oded did. We will always cherish the moments and emotions he so generously shared with us.


Oded

En este elegante sillón estuvo sentado ayer Oded durante nuestra entrevista.

Cinco minutos antes de comenzar, los maravillosos sonidos de una mañana de sábado llenaban su casa: niños que se despiertan, un perro que ladra juguetón, la puerta del jardín que se abre y se cierra a intervalos continuos.

Pero al momento de plantear la primera pregunta, todo quedó en suspenso salvo la voz firme y ronca de este hombre bien parecido con un corazón de una pieza. Una voz que traslucía la felicidad que él extrae de sus elecciones vitales y de su compromiso de vivir a la altura de sus poderosos sentimientos.

Para nosotras, mujeres, fue un auténtico privilegio escuchar a un hombre expresarse de este modo. Siempre atesoraremos los momentos y las emociones que tan generosamente compartió con nosotras.